No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.


Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.


Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.


Recuerda que:


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

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sábado, 9 de julio de 2016

DEPENDENCIA, USO Y ABUSO DE LOS DISPOSITIVOS TECNOLÓGICOS

Móviles, tabletas, ordenadores y otros dispositivos ocupan cada vez un lugar más importante en nuestras casas, cuesta encontrar alguien que no disponga de varios de estos elementos y que los use con regularidad, el avance de la informática ha puesto a nuestra disposición un sinfín de posibilidades para estar conectados de manera continua, para comunicarnos “en tiempo real” y en directo.

En el trabajo, en nuestras actividades diarias, desde gestiones bancarias a relaciones sociales..., nos vemos casi obligados a utilizar uno o varios de estos dispositivos electrónicos. No cabe duda que obtenemos enormes beneficios del uso racional de la tecnología y nadie negaría sus ventajas, pero como en casi todo en la vida, en el equilibrio está la virtud.

Ya hace varios años Enrique Echeburúa, Catedrático y Doctor en Psicología decía: “Aunque las redes sociales, internet y las nuevas tecnologías en general tienen efectos positivos en varios ámbitos, pueden generar altos grados de adicción y dependencia” y añadía que "Las nuevas tecnologías son fantásticas, no se trata de demonizar lo que son. Nos facilitan la vida, pero de todo se puede hacer un mal uso. Tenemos que marcar límites”.

¿Qué entendemos por adicción? Se trata de una actividad compulsiva, es cuando el individuo ya no puede sentirse bien y tranquilo sin consumir esa sustancia u obtener el objeto o actividad deseada. Generalmente las adicciones esconden detrás problemas que han de ser resueltos, en el caso de las drogas o el alcohol, se utilizan como anestesia para olvidar los problemas, otras adicciones tienen mucho que ver con sentimientos de soledad, temor, vergüenza, ansiedad etc. En la dependencia, ya sea física o psíquica, existe un deseo irreprimible de obtener la sustancia, objeto o actividad deseada, y el no hacerlo genera ansiedad e insatisfacción.

Dentro de las adiciones tecnológicas, se dan distintos tipos: a internet, a las redes sociales, a los servicios de mensajería como WhatsApp, todos ellos tienen en común la necesidad de estar conectado de manera constante. ¿Dónde está el problema? ¿Por qué sucede? recuerdo las palabras de Schopenhauer “El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad”, tal vez es el miedo a estar sólo, lo que hace que muchos jóvenes y adolescente de pasen horas y horas navegando incluso hasta altas horas de la madrugada, no apagando su teléfono, dejándolo en vibrador para oír cualquier mensaje que les llega.

Gracias a sus habilidades y conocimientos de los nuevos productos, son los jóvenes quienes se ven más afectados y tiene mayor riesgo de caer en dependencia y adicción de estos artefactos. De ahí la importancia de que padres y educadores, limiten la exposición que tienen los menores a estas tecnologías. Además habría que seleccionar dispositivos básicos para los niños, que les permitan comunicarse con sus padres, pero no demasiado potentes, a más edad y madurez se podrá aumentar la potencia de la tecnología de que disponen.

Para evitar la dependencia, hay que aprender a desconectarse, esto es algo que todos debemos aprender, es habitual ver personas con varios dispositivos móviles, los personales y los del trabajo, cada vez se hace más habitual, estar permanente conectados, manteniendo los equipos conectados fuera de horas de trabajo, muchos jefes esperan que sus empleados estén disponibles las 24 horas del día, a través del correo, el móvil u otros servicios de mensajería. Se necesita una disciplina personal, para limitar el tiempo que usamos los equipos informáticos, tanto en lo profesional como en lo personal. Lo contrario nos sometería a un continuo ya sea de trabajo y/o de conexión social, impidiendo el adecuado descanso y la posibilidad de ocuparnos de otras actividades, centrando nuestra atención plena.

Pregúntate ¿es verdaderamente urgente que haga esto o aquello?, ¿necesito saber en cada momento qué está sucediendo?, ¿qué ocurriría si leyese ese mensaje más tarde? … los que acumulamos varias décadas podemos mirar atrás y recordar cómo eran las cosas antes, cuando no existían dispositivos móviles, ni ordenadores en el hogar. Las familias y los amigos, también hablaban y hacían cosas juntos, incluso se enviaban cartas de unas ciudades a otras que tardaban varios días en llegar. Las empresas realizaban sus negocias y el mundo seguía funcionando aunque a otro ritmo diferente.

Los humanos somos seres sociales por naturaleza, necesitamos establecer relaciones con nuestros iguales, el disponer de buenas relaciones familiares y amistosas, nos enriquece como personas y nos produce gran satisfacción. Lamentablemente, en muchos casos, el uso abusivo de los redes, ha desplazado las formas tradicionales de relacionarse, creando listas centenarias de amigos virtuales en la distancia, mientras descienden los amigos cercanos, reales y los encuentros en vivo. La comunicación mediante dispositivos electrónicos, debería complementar y facilitar las relaciones, pero nunca debería sustituir y reemplazar las comunicaciones personales y en vivo.

Haz la prueba, apaga tu ordenador cuando no lo estés usando, desconecta tu móvil al acostarte, deja tus dispositivos del trabajo en un cajón, apagados y resiste, no los mires cada 5 minutos, al principio te costará, luego cada vez te será más fácil, ganarás tiempo y tranquilidad.

No sabemos lo que nos deparará el futuro en lo que a las tecnologías de la comunicación respecta, aunque seguro que todavía nos sorprenderá con grandes avances, no obstante nada podrá compararse a mirar a los ojos de quien amas, a contemplar una sonrisa cercana, al sonido de una voz amiga a nuestro lado, a la sensación de una caricia o al consuelo de un abrazo.

martes, 12 de octubre de 2010

¿TODOS SOMOS ADICTOS? ¿CÓMO PODEMOS SABERLO?



En su sentido primario y tradicional una adicción, es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación que arrastra al adicto hacia ese objeto de deseo y que frecuentemente le hace apartarse de todo lo demás que le rodea. Está adicción afecta a sus pensamientos y hace que el comportamiento de la persona esté dirigido básicamente hacia ese fin. Es importante diferenciar una adicción de un hábito, mientras que el hábito constituye una rutina saludable, la adicción es una “dependencia”, una obsesión, una necesidad compulsiva, que puede producir graves consecuencias en la vida de la persona, ya sea a nivel físico o mental, la adicción debilita y en casos extremos puede resultar altamente destructiva.

Antaño cuando se hablaba de adicciones, se pensaba en adicciones a sustancias (drogas, medicinas legales), al alcohol, al juego o al sexo, con el paso del tiempo y la entrada de las nuevas tecnologías se han catalogado nuevas adicciones: adicción a la pornografía, a las nuevas tecnologías, al ejercicio físico, a ciertos tipos de comida, a estar bronceado, etc. la lista resulta interminable.

También conviene recordar la diferencia entre uso y abuso, los usos aceptados de ciertas sustancias se definen en el marco de la cultura, difieren por tanto de unas culturas a otras y cambian a lo largo del tiempo. Cuando una sustancia se utiliza de una forma diferente al uso aceptado dentro de una determinada cultura, se habla de abuso, en nuestra cultura occidental, ciertas sustancias como el alcohol o el café son socialmente aceptables y solo se habla de abuso y adicción cuando superan lo aceptable. 

¿Cómo podemos saber si somos adictos?


La mayoría de los estudiosos de la materia señalan una serie de indicadores que nos ayudaran a determinar si se trata de un simple hábito o se trata de una adicción:
  1. Un objeto de deseo. Siempre hay un objeto de deseo que provoca ideas obsesivas y deriva en comportamientos compulsivos.
  2. Preocupación. Existe una obsesión con el objeto de deseo, una necesidad del mismo que provoca la a dicción.
  3. Comportamientos guiados. Existe una compulsión por reducir la ansiedad y satisfacer la obsesión que provoca el comportamiento adictivo.
  4. Falta de control. Quizás este sea el factor más importante.
  5. Dependencia. Hay una dependencia respecto al objeto de deseo, ya sea dependencia física o psicológica, o ambas, y sólo esa cosa puede satisfacer el deseo del adicto (al menos temporalmente).
  6. Consecuencias negativas. La adicción siempre va acompañada de consecuencias negativas. Una de las consecuencias más comunes es la depresión.

Necesitamos ser honestos con nosotros mismos, ver en qué medida se cumplen en nuestro caso los puntos arriba indicados, si así fuera, podríamos tener desde una leve dependencia de cierta sustancia u objeto, a un grave problema, que interfiera gravemente en nuestra vida laboral, en nuestras relaciones con los demás o en nuestras actividades sociales y que necesite ser tratado por un profesional experto médico y/o terapeuta. 

En  la actualidad hay muchos tratamientos efectivos y terapias disponibles, podemos vencer las adicciones, superar la dependencia, no solo nos hará más libres, más fuertes si no que también nos ahorrará mucho sufrimiento. 

Muchos coincidirán conmigo en que no es fácil superar una adicción, generalmente hay una montaña de cosas que nos han llevado a esa situación y no sabemos por dónde empezar, puede ayudarnos a no rendirnos antes de tiempo reflexionar en la siguiente frase de Concepción Arenal:

“Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer”

Psicología para el día a día