La mayoría de nosotros hemos experimentado en alguna ocasión problemas causados por la timidez. Según el Diccionario de la Lengua de la Real podemos decir que el tímido es temeroso, medroso, encogido y corto de ánimo
Entre las personas que conocemos y con quienes nos relacionamos, podemos comprobar que muchos cumplen con estos requisitos, son temerosas, apocadas, se encogen ante una gran variedad de situaciones, ya sea en el trabajo, en el colegio, la universidad o en diferentes situaciones sociales. La timidez afecta a personas de ambos sexos, edad y status social.
Los tímidos pueden experimentar desde un ligero enrojecimiento cuando alguien les pregunta y se dirige a ellos, a movimientos nerviosos de manos, sudoración repentina y profusa o un cierto escalofrío. Esto hace que muchos se encojan, quieran desaparecer y pasar sin ser vistos.
Existen diferentes grados y manifestaciones de timidez:
1) Incapacidad para actuar y expresarse normalmente.
2) Solo en casos específicos, cuando el individuo está en un medio diferente al normal.
3) La típica de los artistas e intelectuales (pánico escénico).
4) Una agresividad agazapada bajo la timidez.
5) Celos que tapan la timidez.
6) Por complejo de inferioridad.
7) Por relaciones sexuales.
¿Qué produce esta timidez? hay una gran variedad de causas, en las que afectan a un caso específico, se trata de una falta de dominio, poco conocimiento de la situación y puede solventarse con un mejor conocimiento y preparación de dicha situación.
Más difícil de resolver es cuando afecta a todos o muchos de los ámbitos de la vida, las causas podrían ser:
De origen físico:
- Por debilidad congénita, el niño que nace débil, enfermizo, por sus propias limitaciones puede convertirse fácilmente en un ser tímido y además ser el blanco de ataques de otros niños en sus primeros años de vida.
- Mala salud por una mala crianza o enfermedad mal curada.
- Defectos físicos: falta de estatura, calvicie, exceso de peso, cicatrices, color de la piel, rostro poco agraciado, etc.
De origen psíquico:
- Sobreprotección materna.
- Exceso de autoridad.
Del entorno:
- Compañías inadecuadas.
- Exigencias en los estudios y las consabidas comparaciones.
Hay otras causas menos comunes que no vamos a considerar ahora.
En los primeros años de vida del niño, los padres y maestros tienen un papel vital en detectar cualquier síntoma que revele una tendencia a la timidez para tomar las medidas oportunas para corregir esta tendencia, no es una tarea fácil pero el éxito de la misma será mayor cuanto antes se empiece.
Muchos llegan a la edad adulta arrastrando una timidez desde niños que lejos de disminuir, ha aumentado por el hecho de exponerse a más situaciones sociales en las que “su problema” se va a manifestar de nuevo.
Hay muchas cosas que se pueden hacer para vencer la timidez, algunas de ellas por nosotros mismos, en primer lugar deberíamos determinar qué tipo de timidez tenemos ¿específica? o ¿general?, también ayudaría anotar las situaciones en las que se hace especialmente evidente y nuestras reacciones ante esas situaciones. Puede que hayamos hecho esfuerzos para vencer este problema y tal vez lo hayamos podido mejorar, si así fuera, estamos en el buen camino y se trata de persistir en esas estrategias que ya nos han ayudado.
Otras veces, es necesario contar con ayuda externa, ya sea mediante una terapia individual o asistiendo a cursos, talleres para vencer la timidez, mejorar en habilidades sociales, mejorar en habilidades de comunicación, etc.
Si somos conscientes del problema, ya hemos dado un primer paso, ahora se trata de seguir andando en la dirección que nos lleve a la solución de nuestro problema, recuerde que la timidez no es una incapacidad, muchos artistas y grandes genios también la sufren.
Hay mucho por hacer, mucho por vivir, mucha angustia que evitar.