No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.


Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.


Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.


Recuerda que:


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

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domingo, 4 de septiembre de 2016

ESTRÉS ¿QUÉ ES? ¿QUÉ LO PRODUCE? ¿CÓMO MANEJARLO?


Hoy en día, cada vez más personas se sienten desbordadas por su ritmo de vida, trabajo, familia, quehaceres domésticos, relaciones sociales … muchos experimentan un gran desasosiego, angustia y ansiedad.

¿Qué es el estrés?

Es básicamente una respuesta de nuestro organismo, ante un acontecimiento/situación que demanda más recursos de lo habitual, ya sea a nivel físico o mental. ¿Es malo el estrés? … en realidad es necesario, sin él no seríamos capaces de enfrentarnos a los retos que nos surgen o a situaciones de peligro, que requieren nuestra atención de manera inmediata, el estrés nos activa y permite que realicemos esa tarea de manera adecuada.

El problema surge cuando esa situación se prolonga y/o cronifica o el esfuerzo que exige es desproporcionado, es entonces cuando empezamos a tener problemas y a experimentar ansiedad o depresión. El estrés afecta a todos los niveles: físico, emocional y cognitivo.

La Organización Mundial de la Salud indica que al menos seis millones de españoles sufren depresión en mayor o menor grado. La Organización Mundial de la Salud predice que para el año 2020 la depresión relacionada con el estrés crónico será la segunda causa de invalidez en el mundo.
Según últimos estudios neurológicos de la Universidad de Palo Alto California, el estrés crónico puede dañar el cerebro, en trabajos de laboratorio se ha comprobado que durante situaciones de estrés crónico, nuestro cuerpo produce una serie de sustancias, glucocorticoides, llamadas también hormonas del estrés que dañan y matan células asociadas a la memoria, en el hipocampo.

También otras manifestaciones físicas de estrés serían la hipertensión, la diabetes (desajuste metabólico entre el azúcar y la insulina) y la artritis.

Otros problemas que puede producir o agravar si ya los tenemos:
  • Cansancio o agotamiento.
  • Poca concentración o mala memoria.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Dolor de cabeza, sudoración, nerviosismo.
  • Problemas para dormir o comer.
  • Calambres abdominales o náuseas.
  • Cambios anímicos, irritabilidad, impaciencia, mal genio e ira.
  • Ansiedad, preocupación, miedo y depresión.
  • Presión arterial alta, dolores en el pecho, enfermedad cardíaca, ataque al corazón, derrame cerebral.
¿Qué causa el estrés?

Pueden ser, tanto las cosas grandes como las pequeñas, a veces es una suma de situaciones, por ejemplo:

Problemas normales de todos los días: las prisas para ir y volver del trabajo, problemas con el ordenador, pérdida de algún objetos, mal humor de otras personas.

Situaciones específicas: hablar en público, una entrevista de trabajo, una cita a ciegas, tener que cumplir con fechas límite del trabajo.

Eventos importantes: un matrimonio, un divorcio, el nacimiento de un bebé, un nuevo empleo, una mudanza, una enfermedad grave, la muerte de un ser querido.

Otros problemas: problemas familiares, problemas de pareja, preocupaciones financieras, problemas laborales.

Como decíamos al principio, es normal sentirse estresado en algunas ocasiones, nadie lleva una vida libre de estrés, pero lo importante es manejar el estrés para que este no domine nuestra vida.

Maneras saludables de sobrellevarlo
  • Dormir lo suficiente.
  • Mantenerse físicamente activo.
  • Respirar y relajarse.
  • Hablar de lo que le preocupa.
  • Escribir sobre lo que le preocupa.
  • Trátese bien.
  • Dedíquese tiempo para sí mismo.
  • Evite complicarse la vida más de lo necesario.
  • Tenga sentido del humor.

En ocasiones, podríamos no darnos cuenta de que estamos sufriendo un estrés considerable y podría pasarnos lo que a la rana del cuento “si arroja una rana viva a una cazuela de agua hirviendo, lo más probable es que la rana al notar el agua en ebullición, en milésimas de segundo, salte fuera de la cazuela humeante, pero si mete la misma rana en la misma cazuela, esta vez llena de agua fría, la rana se sentirá cómoda en su elemento y no saltará. Luego caliente progresivamente el agua y verá como la rana termina cociéndose sin que apenas se entere”.

¿Qué ha ocurrido? Simplemente que la segunda vez, la rana no detecta los pequeños cambios de temperatura, percibe una agradable tibieza que acaba llevándole a la muerte y cuando quiere reaccionar ya es tarde porque carece de fuerzas.

A menudo se requiere ayuda profesional, el médico de familia, un psicólogo y/o psiquiatra, puede ayudarle a controlar el estrés, hay técnicas de control de estrés que son muy útiles y que el profesional de la salud recomendará y aplicará una u otra en función del problema.

Tenga en cuenta también, que la salud no es simplemente física, si no un estado de bienestar físico, mental y social, y no meramente la ausencia de enfermedad, como ha definido la OMS.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿QUÉ ES EL ESTRÉS? ¿PODEMOS CONTROLARLO?


Alejandro es un alto ejecutivo de una empresa multinacional, cada día se levanta a las 06,30 h. de la mañana, después de una ducha rápida y un café con leche se dirige en su coche a su oficina en el centro de la ciudad, esa mañana tiene una reunión importante con un grupo inversor, terminará a las 13.00 h. su vuelo para Berlín sale a las 16.00 h. a la llegada al hotel tiene que repasar la conferencia que impartirá al día siguiente en el Congreso de Novedades y … Este individuo parece el ejemplo típico de personaje estresado, listo para caer en las garras de todo lo que estrés significa, pero antes deberíamos saber ¿qué es el estrés? ¿A quienes afecta? y lo más importante de todo ¿debemos eliminarlo? o ¿cómo podemos controlarlo?

Respecto a la primera pregunta, aunque solemos pensar que el estrés es malo “es necesario porque sin él no estaríamos vivos”, el estrés surgió hace miles de año, como un mecanismo para sobrevivir en situaciones extremas, en el pasado el hombre se enfrentaba a amenazas diferentes a las nuestras, ahora nuestro entorno es bastante distinto y las amenazas son otras, no obstante el estrés continua siendo una respuesta de nuestro organismo a una situación que el cerebro interpreta como amenazante. Pudiera ser un atasco de tráfico o una reunión con tu jefe, el cerebro reacciona igual que si te estuviera persiguiendo un león hambriento.

La neurocientífica canadiense Sonia Lupien, fundadora del Centre for Studies on Human Stress en el Douglas Hospital de Montreal, Canadá, menciona que para que el estrés se produzca se tienen que dar alguna o varias de las siguientes circunstancias:

Novedad, lo que nos pasa es nuevo.

Impredecibilidad, no lo esperábamos.

Falta de control de la situación.

Amenaza para nuestra personalidad, alguien cuestiona algo respecto a nuestra valía, capacidad, etc.

Cuantas más de estas circunstancias se den en una situación, mayores serán las posibilidades de desarrollar estrés.

Teniendo en cuenta los factores anteriores, a todos nos afecta el estrés, tanto jóvenes, como ancianos, trabajadores, estudiantes y amas de casa. Las situaciones nuevas y cambiantes, para muchas de las cuales carecemos de recursos para controlarlas, nos someten a estrés a todos.

Sin embargo no todos reaccionamos de la misma forma ante las mismas situaciones, en estudios de laboratorio se ha encontrado que los hombres son tres veces más reactivos ante las amenazas que implican estrés que las mujeres. Parece ser que es nuestra forma de interpretar y pensar sobre lo que nos ocurre, lo que determinará cómo experimentaremos el estrés y si seremos capaces de controlarlo, si esa será una experiencia negativa o por el contrario será positiva y nos hará crecer como personas.

Antes decíamos que el estrés es necesario porque permite que podamos enfrentarnos a las situaciones amenazantes, dota a nuestro organismo de los recursos físicos y mentales para pode huir y/o reaccionar. El problema se produce cuando el estrés se cronifica e intensifica en el tiempo, entonces nuestra salud física y mental se ve afectada, y nuestro desempeño laboral, académico y social se resienten.

La Organización Mundial de la Salud predice que para el año 2020 la depresión relacionada con el estrés crónico será la segunda causa de invalidez en el mundo.

Los síntomas de estrés son de tipo emocional: ansiedad, irritabilidad, miedo, confusión, cambios del estado de ánimo; a nivel cognitivo: dificultad para concentrarse y tomar decisiones, excesiva autocritica, preocupación por el futuro, olvidos frecuentes, miedo al fracaso; de conducta: llantos, reacciones impulsivas, trato brusco a los demás, aumento en el consumo de tabaco, alcohol, fármacos, comer de forma compulsiva, falta de apetito; a nivel físico: contracturas, problemas de cuello o espalda, palpitaciones, temblores, manos frías o sudorosas, problemas digestivos, gripes, infecciones, dolor de cabeza.

¿Qué hacer ante el estrés?


No siempre podemos evitar las situaciones generadoras de estrés, además no deberíamos hacerlo porque muchas de las nuevas situaciones que se nos presentan, serán desafíos que nos hacen mejorar en distintas áreas de nuestra vida. Lo que si debemos es controlar/evitar el estrés crónico. Se ha comprobado que el apoyo social es la mejor protección contra el estrés, el contar con una red social cercana, tener buenas relaciones familiares y amistosas ayudan a superar las situaciones de estrés. Hay además muchas estrategias que ayudan a controlarlo:

Aprender a relajarse: dedicar unos minutos al día para realizar actividades que te permitan renovarte física y mentalmente, descanso, algún deporte, actividades de ocio, técnicas de relación.

Comer y dormir bien: el sueño es reparador, dedica el tiempo necesario al descanso. Una alimentación equilibrada también ayuda, evita el consumo excesivo de alcohol, bebidas excitantes, tabaco y fármacos.

Hacer ejercicio físico: según tu edad y circunstancias, practica algún deporte o camina regularmente, ayuda a liberar tensiones y propicia la liberación de endorfinas que provocan sensaciones placenteras.

Ser asertivo: establece límites, aprende a decir “no”, expresa tus sentimientos, tus derechos, tus necesidades sin amenazar a otros.

Organizar bien el tiempo: estructura tus actividades, establece las prioridades, elimina lo superfluo.

Separar el trabajo de la vida personal: hay un tiempo para cada cosa, no te lleves trabajo a casa, aprende a desconectar.

Anticíparte y prepárarte: hay situaciones estresantes, por ejemplo una entrevista de trabajo, ante las que nos podemos preparar, imaginar la situación, practicar las respuestas a las posibles preguntas, etc. si hacemos esto nuestra sensación de control será mayor y evitaremos un exceso de estrés.

Intentar tener expectativas realistas: esperar demasiado de nosotros mismos o de los demás, exigir perfección y ser inflexibles puede generarnos frustración.

Aprender a comunicarse: compartir emociones, pensamientos, metas … con nuestra pareja, hijos, padres, amigos … nos ayudará a sentirnos mejor. Hablar de nuestros problemas con personas de confianza alivia muchas de las tensiones internas.

Desarrollar una actitud positiva: es fundamental para la vida, intenta ver lo bueno de cada situación, recompénsate cuando te enfrentes a un reto y lo superes.

Puede que en algunas ocasiones, a pesar de todo tu esfuerzo, la situación te supere y necesites ayuda extra, además del apoyo social que recibas de tu entorno cercado, recuerda que hay profesionales de la salud, psiquiatras y psicólogos que mediante el uso de distintas técnicas de intervención cognitiva, te podrán ayudar a reconocer y superar esa situación. Pide ayuda, conocer qué hacer y ponerlo en práctica te ahorrará mucho sufrimiento innecesario ahora y te ayudará en el futuro a enfrentarte a nuevas situaciones en mejores condiciones.

Volviendo al principio me gustaría dejaros una frase de Eduardo Punset:

“Al cerebro le da absolutamente igual que la amenaza provenga de un mamut lanudo gigantesco o de un atasco de tráfico, porque el estrés es el mismo. Y lo que se pone en marcha, la respuesta del estrés, es idéntica. Al cerebro le da igual. Y lo que no nos puede dar igual es no enterarnos de por qué estamos estresados.”

Psicología para el día a día