No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.


Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.


Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.


Recuerda que:


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

martes, 4 de octubre de 2011

DORMIR Y SOÑAR

Si hacemos un breve recorrido por los distintos significados de la palabra “sueño”, encontramos  sueño como acto de dormir y periodo de descanso, sueño como proceso mental involuntario en el que nos adentramos en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y también sueño como el deseo que de manera consciente acariciamos y anhelamos.

Pasamos durmiendo más de un tercio de nuestra vida. Al caer la noche una pequeña glándula en nuestro cerebro, la glándula pineal, libera melatonina, adormeciendo el sistema nervioso central. El sueño tiene una función reparadora, durante este periodo, el cuerpo descansa, los músculos se relajan, el corazón se ralentiza y la respiración es más pausada, sin embargo el cerebro se activa, hay más actividad cerebral cuando estamos dormidos que cuando estamos  despiertos. 

Es durante el sueño cuando nuestro cerebro realiza algunas de sus funciones más vitales, trabaja poniéndose a punto, las células cerebrales se reparan, se ejercitan conexiones neuronales e incluso en algunas zonas del cerebro se producen nuevas neuronas. Necesitamos dormir, si no lo hacemos durante mucho tiempo, el cerebro desactiva el cuerpo, aún a riesgo de graves consecuencias. Cuando llevamos muchas horas sin dormir, nos sentimos embotados, torpes, disminuye la concentración y hasta podemos tener alucinaciones. 

¿Cuánto tiempo necesitamos dormir?  

Esto dependerá de la edad y de la persona, los bebés duermen prácticamente todo el día, unas 18 horas, un adulto duerme de media 7 u 8 horas, aunque algunos necesitan dormir menos tiempo y otros  algo más. Para que el sueño sea efectivo se requieren al menos 5 horas.

Cuando dormimos vamos pasando por diferentes fases o estadios del sueño: 

Fase 1 - Adormecimiento,  estado de transición entre sueño y vigilia. En este período se pueden producir microsueños y alucinaciones. Representa un 5% del tiempo de sueño.

Fase 2 - Sueño ligero.  Desciende el ritmo cardíaco y la respiración. Durante esta fase en el cerebro se alternan períodos de calma con otros de actividad. Ocupa un 50% del tiempo de sueño.

Fase 3 – Etapa de transición hacia el sueño profundo, dura unos pocos minutos.

Fase 4 - (sueño de ondas Delta). Es un sueño lento  en el que  tanto el ritmo respiratorio como las ondas cerebrales son  lentos.  En esta fase cuesta mucho despertarse, no suelen producirse sueños y dura aproximadamente un 20% del tiempo total de sueño.

Mientras dormimos se alternan, el sueño REM (Rapid Eye Movement)  o sueño paradójico y el NREM.  Durante el sueño REM  el cerebro tiene una gran actividad,  se capta y procesa información,  recuerdos, imágenes, sonidos y todo tipo de vivencias. En esta fase se produce un movimiento horizontal de los ojos y  suelen darse los sueños. Tenemos entre 4 y 6 episodios de sueño REM cada noche y ocupa alrededor de un 25% del tiempo del sueño.

¿Qué son los sueños?  ¿Por qué soñamos? 

Desde tiempos antiguos se ha dado mucha importancia a los sueños, se buscaba su significado y se seguían sus indicaciones,  algunos como el sueño del faraón de Egipto de las “siete vacas gordas y las siete vacas flacas, las siete espigas grandes y las siete espigas delgadas” todavía son recordados. 

Según los científicos todos soñamos, solo que muchas veces lo olvidamos. Los sueños pueden durar desde veinte minutos a unos pocos segundos. Se calcula que pasamos seis años de nuestra vida soñando. Si nos despertamos durante un sueño REM, es más fácil recordar lo que hemos soñado que en otra fase del sueño.

Los sueños contribuyen a la formación de nuestros recuerdos. En ellos aparecen un sinfín de vivencias, imágenes, fantasías y nuestros miedos más profundos. Los sueños son un enlace con nuestro subconsciente, a menudo tenemos en nuestra mente deseos, momentos vividos, temores prácticamente enterrados que no dejamos salir a la luz, durante el sueño la lógica se apaga y las inhibiciones desaparecen, permitiendo que afloren sin que nada se lo impida.

¿Qué significan los sueños?

Hay varias teorías, según una de ellas los sueños son lo que son y su significado es el que significa a primera vista. Otra teoría dice que los sueños sirven para procesar información,  para seleccionar y grabar en la memoria las experiencias del día anterior, eliminando lo que no es necesario. Otros apuntan a la función creadora de los sueños, partiendo de las ideas y preocupaciones del sujeto.

Sigmund Freud  pensaba que el verdadero significado de los sueños estaba en el contenido latente y que los sueños eran experiencias cargadas de simbolismos, generalmente relacionados con intenciones y emociones de la persona. Para Freud los sueños eran anhelos, una forma encubierta de satisfacer deseos inconscientes, por lo que ofrecían muchas pistas para revelar conflictos inconscientes. Por ejemplo los deseos sexuales pueden surgir en un sueño como los movimientos rítmicos en un paseo a caballo. La teoría de Freud provocó gran polémica entre los psicólogos contemporáneos, actualmente la teoría de Freud apenas se usa.

Carl Jung, otro psicólogo,  coincidía con Freud en parte,  pero creía que el análisis individual era clave. Jung pensaba que las interpretaciones de los sueños eran  más complicadas de lo que Freud afirmaba y que no se podía generalizar.

La teoría de la activación y síntesis, dice que nuestros sueños son subproductos sin sentido que se generan al azar durante el sueño REM, según esta teoría la excitación de nuestro cerebro durante la fase REM crea mensajes aleatorios que activan el cerebro, se trata de un intento de nuestro cerebro por dar sentido a los estímulos percibidos durante el sueño.

Trastornos del sueño

No todos disfrutan de un sueño placentero y reparador, entre los trastornos del sueño más comunes están:

Insomnio: estado  que consiste en tener dificultades constantes para dormir o  permanecer dormido.
Narcolepsia: ataques de sueño periódicos e irresistibles, incluso en el lugar y el momento menos oportuno.
Terrores nocturnos: sueños similares a pesadillas pero más aterradores.
Apnea: pausas en la respiración de unos segundos o varios minutos o respiración superficial.

El sueño ocupa una gran parte de tú vida, por tanto,  disfruta del sueño y descansa, atrévete a soñar despierto lo que deseas en tus sueños virtuales y cuando despiertes disfruta de todo lo que la vida te ofrece.

“De razones vive el hombre, de sueños sobrevive” – Miguel de Unamuno

domingo, 18 de septiembre de 2011

SOLTEROS “SINGLES” FENÓMENO DE NUESTRA ÉPOCA

“Se casaron y fueron felices para siempre jamás”, así acababan los cuentos de mi niñez  cuando el príncipe y la princesa se casaban. Ya queda lejos el tiempo en el que se esperaba que  una mujer se casase  y formase  una familia y en el que se hablaba con cierta lastima o desprecio de la “solterona”, aquella mujer que por circunstancias o elección no tenía un marido. Los varones solteros tenían cierta aureola donjuanesca  y se les presionaba para que sentaran la cabeza.

Como contraste, en el mundo occidental, las cifras de solteros están creciendo constantemente, según una estadística del INE (Instituto Nacional de Estadística) en España el número de solteros de entre 25 y 64 años ha pasado de 4 millones y medio de singles en 1991 a más de 7 millones en 2005, además el Instituto de Política Familiar afirma que para 2011, uno de cada cuatro hogares españoles será unipersonal. De estos 7 millones de personas, cerca de 6 millones son solteros (78%), medio millón son viudos (7%), y un millón más separados y divorciados (15%). En la Europa de los 15, en 2002 ya sumaban 158 millones, según los datos de Eurostat.

Es cierto que no todos los solteros viven solos, ni tampoco todos los que viven solos están solteros, ¿qué están ocurriendo? ¿Por qué ahora tantas personas siguen solteras?

En algunos casos se trata solo de una condición transitoria, los jóvenes deciden formar parejas cada vez más tarde y los que deciden casarse, todavía lo hacen más tarde. No obstante, hay una serie de factores tanto sociales como económicos que propician el aumento de esta forma de vida. Para ciertos grupos sociales la soltería es algo elegido y soportado del mismo modo que se soporta y elige una profesión. Todos conocemos solteros triunfadores y envidiados, en sectores tan diversos como la política, el arte o entre los actores, la anterior ministra Carmen Alborch, la Secretaria de Estado americana Condoleezza Rice o George Clooney por citar solo unos pocos.

Para algunos la incapacidad económica que les produce el bajo poder adquisitivo dificulta poder adquirir una vivienda y formar una familia. En otros casos la búsqueda, por encima de todo, de la realización personal, en su carrera, trabajo o entorno social, les resta tiempo para formar una pareja o hace que tenerla sea un obstáculo. Múltiples razones más, que van desde no tener que rendir cuentas a nadie, no estar dispuestos al sacrifico y entrega que pueden exigir las relaciones de pareja o no asumir responsabilidades extras.

Entre los atractivos de la vida del soltero estarían la autonomía, la flexibilidad para tomar decisiones, mayor capacidad económica, más tiempo para el ocio. Sin embargo también tiene algunos inconvenientes, suelen alimentarse peor, beben más, tienen peores hábitos de vida en lo que a horarios respecta. Algunas estadísticas dicen que los varones solteros mueren antes que los casados y que tienen mayor riesgo de suicidio. En el aspecto sexual, no siempre más equivale a mejor, y aunque pueden disfrutar de más compañeros sexuales, las relaciones esporádicas no les aportan la confianza y la estabilidad necesaria para estar plenamente satisfechos.

Muchos de los solteros, se quejan de que no pueden beneficiarse de las ofertas de viaje  de 2 x 1, que el coste de una habitación individual en un hotel es casi el mismo que una doble, de los tamaños familiares de los productos alimenticios en el supermercado y de lo difícil que resulta conseguir una hipoteca y más aún pagarla uno solo. Las cosas están cambiando en este aspecto, cada vez más supermercados ofrecen raciones individuales, algunas agencias de viajes ofrecen viajes para solteros y muchas empresas del sector del ocio hacen de los solteros un valor en alza al que dirigir sus productos.

Es también cierto que cada vez exigimos más del amor y de nuestras parejas, algo que aumenta proporcionalmente a nuestra edad, cuando elegimos pareja a los 20 nuestro nivel de exigencia es muy bajo, pedimos poco más que  atractivo físico y cierta simpatía, según vamos acumulando años y experiencias, comparamos y elevamos el listón, haciendo más difícil encontrar a alguien que se ajuste a nuestro perfil adecuado.

Ni todos los solteros son iguales, ni están en esa situación por las mismas razones, algunos están convencidos y satisfechos de su estado, que han elegido por razones profesionales, humanitarias o religiosas. Otros se consideran autosuficientes, completos en sí mismos y no necesitan a nadie, cultivan sus aficiones en soledad. Todavía otros se resisten a cambiar de estado por rebeldía, miedo  o egoísmo, no quieren asumir responsabilidades, ni compartir. Además algunos están resentidos o dolidos por relaciones anteriores y no quieren intentarlo de nuevo. Finalmente hay muchos que sufren la soltería como si de una enfermedad se tratase o están falsamente resignados porque su amor no es correspondido.

¿Cómo vivir la soltería de una forma sana?, algunas sugerencias:
  • Evita obsesionarte con encontrar pareja, la obsesión aumenta la ansiedad y hace más difícil enfrentarse a las situaciones.
  • Intenta crecer como persona y trabaja tu estabilidad emocional,  si nosotros no estamos bien con nosotros mismos y no nos queremos, seguramente será más difícil que alguien nos quiera.
  • Aumenta las actividades sociales, apúntate a cursos, talleres, actividades diversas, al hacerlo también aumentará la posibilidad de conocer a nuevas personas y  encontrar pareja.
  • Utiliza con cuidado, las webs de encuentros y las redes sociales,  aunque pueden ser una fuente de nuevos contactos, pueden darnos una idea equivocada de las personas y no sustituyen el encuentro tradicional en vivo que proporciona mucha más información.
  • Disfruta de todo lo bueno que tienes, más tiempo libre, mayor capacidad económica, más independencia y adáptate de buen grado a una reducción de esos haberes si decides compartir tú vida con alguien.
No olvides que la soltería no tiene porque ser sinónimo de soledad,  tal vez la peor de las soledades es la que sientes cuando estás acompañado por la persona no adecuada. 

Todos buscamos lo mismo, queremos ser felices, estemos solos o acompañados, nuestra felicidad depende de qué actitud tenemos ante las circunstancias que vivimos y el estado en el que estamos, aunque no siempre podemos cambiar las circunstancias,  siempre podemos cambiar cómo las vemos y en qué medida nos afectan.

lunes, 29 de agosto de 2011

RAZÓN vs EMOCIÓN - ¿QUÉ ES MEJOR?

Hombre racional frente a hombre emocional, ¿con quién te identificas?, históricamente la razón ha gozado de mayor prestigio que la emoción, sin embargo en los últimos años la neurociencia ha demostrado que son las emociones las que ejercen mayor influencia en nuestra conducta, que influyen más en cómo somos y que incluso pueden contribuir a nuestra salud o enfermedad.

En nuestros procesos mentales la razón y la emoción trabajan juntas, diferentes estructuras cerebrales permiten la interacción de ambas, la corteza prefrontal está implicada en lo que tiene que ver con la toma de decisiones y el razonamiento, mientras que la amígdala y el hipocampo son responsables de las emociones.

Originalmente las emociones eran meras respuestas instintivas simples, que permitían huir de peligros o acercarse a elementos beneficiosos, con el paso del tiempo estas respuestas se fueron haciendo más complejas y eficaces.

Todos los humanos, sin importar nuestra raza, cultura o el país en el que vivamos, reconocemos una serie de emociones básicas:

Ira: provoca contracción de los músculos, aceleración cardiaca y segregación de adrenalina. Nos prepara para luchar y defendernos.

Miedo: hace que nos escondamos o que salgamos huyendo, sirve para advertirnos de una amenaza.

Asco: nos protege de venenos o alimentos en mal estado que pueden dañar nuestra salud.

Tristeza: nos informa de las pérdidas importantes que hemos sufrido y además sirve para que los demás vean que necesitamos ayuda.

Sorpresa: ante un estímulo inesperado, positivo o negativo, hace que nos detengamos para poder elegir nuestra respuesta.

Alegría: nos produce una sensación de bienestar, seguridad y euforia que hace que queramos reproducir esa situación.

Cada vez que sentimos una emoción se ponen en funcionamiento multitud de mecanismos, se activan nervios, se liberan hormonas, se acelera  el ritmo cardíaco… todo nuestro cuerpo se moviliza, preparándonos para la situación que anuncia dicha emoción, todo esto sucede antes de percibirla de una manera consciente en forma de sentimiento.

En Septiembre de 2007 la revista Nature Neuroscience afirmaba que “la calidad de vida de un individuo depende de su capacidad para sentir las emociones de forma adecuada y para regularlas en respuesta a las circunstancias estresantes”

No se trata de reprimir o controlar nuestras emociones, no debemos anular nuestros sentimientos y ser únicamente racionales aunque tampoco podemos convertirnos en seres puramente emotivos, deberíamos conseguir el equilibrio emoción-razón. La razón nos ayuda a gestionar adecuadamente nuestras emociones, expresándolas de la forma adecuada, es la llamada inteligencia emocional, la base de los sentimientos positivos.

Las emociones y los sentimientos constituyen una parte esencial de la vida, los sentimientos influyen en la razón y la razón en los sentimientos.

Los pensamientos (la razón)  son procesos complejos mediante los cuales ordenamos, damos sentido e interpretamos la información disponible en el cerebro, algunos son el resultado de un sentimiento, en otros casos es el propio pensamiento el que influye en el sentimiento y produce una emoción.

¿De qué depende que tengamos un tipo de pensamiento u otro?

Nuestros pensamientos son afectados por la realidad externa, acontecimientos que podemos observar, medir o cuantificar y por la realidad interna,  sentimientos, recuerdos, creencias, expectativas, etc.

Generalmente no podemos cambiar los acontecimientos externos, aunque si podemos cambiar y manejar nuestra realidad interna, podemos decidir qué pensar y a qué queremos dar más importancia, en función de la interpretación que demos a un sentimiento tendremos un pensamiento diferente y nuestro estado de ánimo se verá afectado. A manera de ejemplo, la misma situación externa, la lluvia, puede producir dos posiciones distintas: ¡Qué mala suerte, y yo sin paraguas ¡ o ¡Hacía tiempo que no llovía, qué bien para la sequia¡

Algunas veces experimentamos  pensamientos automáticos, intrusivos y dañinos, estos también pueden ser modificados mediante entrenamiento.

No olvidemos que emoción y razón son procesos inseparables por lo que necesitamos equilibrar ambos procesos para tener vidas satisfactorias.

“La felicidad de tú vida depende de la calidad de tus pensamientos” Marco Aurelio

sábado, 13 de agosto de 2011

LA CRISIS ¿CÓMO AFECTA A NUESTRO ESTADO DE ÁNIMO?


Cada día en los últimos meses un nuevo acontecimiento nos sacude de nuevo, un país que tiene que ser rescatado por el fondo europeo, una revuelta en otro continente o en el propio, el aumento de las cifras de paro..., produciéndonos la sensación de que todo se derrumba bajo nuestros pies y que cada día puede ser aún peor que el anterior.

Millones de personas en distintos lugares del mundo están siendo afectadas de manera directa por la crisis, algunos no tan lejos de nosotros sufren dramáticamente sus consecuencias, sin embargo hay un sector importante de la población a quien esta situación económica no les afecta de manera directa, pese a lo cual, casi todos estamos afectados por el pesimismo y desaliento que genera la crisis que nos impide disfrutar de las cosas que nos rodean. 

Para los que no están afectados de manera directa por la crisis, resulta “peor la sensación de crisis económica que la crisis en sí misma”. 

A nivel social, recibimos mensajes de  políticos, financieros y personas influyentes de diferentes ámbitos de la sociedad, que podemos percibir de una forma ajustada a la realidad o no y que puede influirnos emocionalmente, aumentando la frustración, ansiedad, baja autoestima, tensiones y agresividad con los demás, en el trabajo, el hogar u otros lugares.

Si nuestro estado de ánimo está deprimido y tenemos una visión negativa de las cosas, pudiéramos decidir no intentar algún reto u objetivo que teníamos previsto, no queriendo arriesgarnos por miedo a que nos salga mal, entrando en un bucle en el que como no hacemos nada por miedo, tampoco conseguimos avanzar.

Algunos son especialmente vulnerables a la sensación de crisis, los jóvenes que están empezando en el mundo laboral, la tercera edad y las mujeres que no tienen trabajo.

A nivel individual, todos podemos hacer algunas cosas que nos ayudarán a cambiar esa sensación negativa:
  • Algo tan simple como dar la vuelta a nuestro razonamiento, en vez de pensar en “lo que nos falta”, pensar en “lo que si tenemos”, en las cosas con las que contamos, en todo lo que hemos logrado, en nuestro “haber” más que en el “debe”. 
  • Ponernos metas razonables, primero a corto y medio plazo, para una vez alcanzadas pasar a otras más ambiciosas y de largo recorrido. 
  •  Si estamos en una situación difícil, para poder tomar una decisión acertada, debemos conservar la tranquilidad, calcular y evaluar las variables y situaciones de forma lógica y positiva.
  • Trabajar nuestra actitud para que llegado el momento seamos nosotros quienes controlemos la situación y no sea la situación la que nos controle y anule. 
  •  Los que somos padres tenemos el deber de transmitir a nuestros hijos un mensaje positivo, de esperanza, evitando el derrotismo antes de tiempo.
A nivel institucional y social, tanto políticos como empresarios, deberían transmitir un mensaje razonable, sin caer en un optimismo infundado, buscar soluciones y explicar qué cosas se pueden hacer y cómo podemos contribuir cada uno de nosotros al éxito de esas soluciones. Un mensaje tranquilizador desde estas fuentes influyentes ayudaría mucho a reducir el miedo.

La historia de la humanidad ha demostrado la gran capacidad de adaptación al entorno que tiene el género humano. Las crisis como las desgracias pueden hundirnos o hacernos más fuertes y más sabios, tú decides como te enfrentas a ella, de tu actitud dependerá el resultado ¿saldrás airoso y fortalecido?

En las situaciones difíciles aflora lo peor y lo mejor de nosotros mismos, sin embargo en épocas de crisis, muchas personas ingeniosas y creativas consiguen sus mejores resultados y obtienen grandes éxitos en sus negocios ¿qué les hace diferentes?, tal vez la clave esté en su enfoque de las situaciones, se enfrentan a ellas de manera diferente, porque como decía Einstein “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.

viernes, 29 de julio de 2011

VACACIONES LUJO O NECESIDAD

El concepto veraneo o vacaciones, se desarrolló en Europa durante el siglo XVIII, originalmente eran la realeza y los nobles quienes al llegar el verano trasladaban su residencia a quintas y castillos,  donde podían cazar, bailar y disfrutar de los placeres de la vida. Para el siglo XIX se hizo habitual, entre las clases más pudientes, ir a la costa para “tomar las aguas”. En España fue bien entrado el siglo XX cuando se popularizó entre la clase media, pasar unos días de vacaciones en el pueblo, la playa o la montaña.
Del lujo de unos pocos, en sus primeras etapas a la masificación de las vacaciones,  han pasado muchos años y también han cambiado las costumbres, lugares y hábitos durante ese periodo.
Pero ¿son en realidad necesarias las vacaciones o se trata de una moda, ya de largo recorrido, sin más?
Durante el año, la rutina del día a día, puede llegar a afectar  nuestro trabajo y nuestras relaciones,  además el exceso de obligaciones pueden producirnos estrés, esto hace recomendable un cambio de escenario, un cambio de actividad que nos permita descansar de los compromisos habituales y disponer de unos días de vacaciones.
Como en todas las cosas, necesitaremos un periodo de transición para ir bajando el ritmo de actividad y adaptarnos al nuevo escenario, para luego ir subiendo nuestra actividad según deseemos, sin prisas ni agobios, y planificar qué hacer sin que ello suponga una nueva fuente de angustia y presión.
El tiempo libre que tenemos ante nosotros,  podemos interpretarlo como una oportunidad para cuidarnos, para curarnos en salud. El lugar al que ir y qué hacer, dependerá de nuestro gusto y circunstancias, pero lo más importante es el cambio de ritmo y la flexibilidad en todo.
Poder olvidarnos de despertadores, agendas e incluso el móvil del trabajo, tiene un efecto relajante, nos ayuda a desconectar. Al no tener que seguir un horario fijo, podemos variar la hora de acostarnos y levantarnos, comer a diferente hora ... También podemos vestir ropa más informal, aprender a estar ociosos, disfrutar de las oportunidades que se nos ofrezcan, visitar algún lugar desconocido, conocer a nuevas personas, practicar nuestro deporte favorito e incluso probar con alguno nuevo. En definitiva podemos hacer cosas diferentes de las que habitualmente hacemos durante el año.
Divertirse es sano y contribuirá a tener una vida más saludable, aprovechar estos días de vacaciones nos ayudará a aparcar preocupaciones, combatir obsesiones y paliar un poco la depresión que a veces nos afecta.
Algunas investigaciones con hombres de mediana edad, han constatado que el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias se reduce en un 20% y el de muerte en un 30%, cuando se dispone de un periodo de descanso fijo al año. Todos conocemos personas con éxito en el trabajo y en la vida que no son capaces de desconectar y tomarse unos días de asueto y que lamentable han acabado sufriendo problemas de salud que tal vez podrían haberse evitado.
¿Qué papel ocupa la familia en vacaciones?
Muchos de nosotros pasamos las vacaciones en familia, resulta  muy difícil encontrar un lugar que les guste a todos, tanto a niños como a padres, incluso entre la pareja pueden existir diferentes gustos. Antes de comenzar el viaje conviene llegar a un acuerdo, buscar lugares que permitan actividades del gusto de todos y cierta movilidad de los distintos miembros de la familia. No siempre se comparten los mismos hobbies pero debemos intentar disfrutar de las vacaciones sin que ningún miembro de la familiar quede anulado, lo que produciría discusiones y malestar.
Durante estos días disponemos de tiempo para prestar más atención a nuestra familia, conversar con ellos y hacer cosas juntos,  es cierto que la convivencia produce conflictos  inevitables, pero  resolverlos puede ser enriquecedor y  nos ayudará a mejorar la relación
En nuestro tiempo libre elaboramos proyectos sobre qué queremos hacer con nuestra vida, planeamos cambios y soñamos con conseguir metas, pocas semanas después nos incorporaremos a nuestra realidad, con el capital de descanso y los buenos recuerdos que hayamos podido acumular en las vacaciones y deseando que vuelvan de nuevo.

Lejos de ser un lujo inasequible al alcance de unos pocos, las vacaciones son una necesidad para "poder seguir con nuestra vida", un cambio de ritmo necesario que nos refresca y renueva nuestras fuerzas, si todavía no has podido disfrutar de ellas, al menos dedica unos días a hacer algo distinto, algo que te apetezca, seguro que te sentirás mucho mejor.
“Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar” - Antonio Machado


jueves, 9 de junio de 2011

PSICOFÁRMACOS - PÍLDORAS DE LA FELICIDAD

Desde mediados del siglo XX con la aparición de los primeros antidepresivos, el consumo de psicofármacos se ha ido haciendo cada vez más habitual, en Occidente se hace uso y abuso de ciertas pastillas, algunas con “efectos milagrosos”, capaces de mejorar el  estado de ánimo, proporcionarnos un sueño placentero,  reducir los niveles de ansiedad, de stress, controlar ciertos trastornos mentales, etc.
No pretendo recomendar, ni tampoco condenar ninguno de ellos, esa labor le corresponde al médico y en su decisión influirán factores diversos, como la edad del paciente, el problema a tratar, la duración del mismo, posibles interacciones con otra medicación que el paciente esté tomando y otros más. Se trata, de agrupar por familias de productos, los psicofármacos más usados, indicaré primero el principio activo y a continuación los nombres comerciales. La siguiente lista, nos ayudará a conocer a grandes rasgos de qué estamos hablando o para qué sirve lo qué estamos tomando.
ANSIOLÍTICOS
Benzodiazepinas
De acción prolongada
Clonazepam (Klonopin, Rivotril, Ravotril, Clonagin, Diocam)
Diazepam (Valium, Alboral, Aneural, Ansium, Diaceplex, Dipaz, Drenian, Dipezona, Lembrol, Plidan, Saromet, Tepazepam)
Clobazepam (Karidium, Urbadan)
Clorazepato (Tranxilium, Dorken, Moderane, Tencilan, Justum)
Ketazolam

De Acción Intermedia
Alprazolam (Trankimazin, Xamax, Alplax, Prinox)
Bromazepam (Lexatin, Lexotanil, Atemperator, Octanyl, Neurozepam, Sedatus)
Lorazepam (Orfidal, Kalmalin, Sedatival, Ativan, Trapax, Reposepam, Emotival, Aplacasse, Sidenar)

De Acción Corta
Loprazolam
Oxazepam (Serax, Sucidina)
Temazepam

No Benzodiazepínicos
Azapirona
Buspirona (Buspar, Bespar, Ansial, Nerbet, Narol, Paxon, Neurosine, Tutran)
Gepirona
Isapirona
Tandospirona

ANTIDEPRESIVOS CON EFECTOS ANSIOLÍTICO
Venlafaxina XR (Effexor XR, Vandral Retard, Dobupal Retard, Elafax XR)
Escitalopram (Cipralex, Esertia, Lexapro, Meridiam, Ipran)
Paroxetina (Seroxat, Aropax, Paxil, Frosinor, Motivan)
Duloxetina (Cymbalta, Duxetin)

ANTIDEPRESIVOS
Triciclicos
Imipramina (Tofranil)
Clomipramina (Anafranil)
Desipramina (Nebril, Norpramine)
Amitriptilina ( Deprelio, Elavil, Tryptanol, Tryptizol, Uxen, Anapsique)
Nortriptilina (Ateben, Karile)
Trimipramina (Surmontil)

Tetracíclicos
Trazodona (Deprax, Desyrel, Taxagon, Trazolan, Trazonil)
Amoxapina (Asedin, Demolox)
Mianserina (Lerivon, Lantanon)
Mirtazapina (Remeron, Vastat)
Nefazodona (Serzone, Deprefax)
Maprotilina (Ludiomil)

ISRS (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Serotonina)  
Fluoxetina (Prozac, Adofen, Reneuron, Foxetin, Fluoxac, Ansilan, Neupax, Zepax, Flutin)
Paroxetina ( Seroxat, Paxil, Aropax, Frosinor, Motivan)
Sertralina ( Besitran, Zoloft, Aremis, Atruline, Lustral)
Fluvoxamina (Luvox, Dumirox)
Citalopram (Celexa, Seropram, Prisdal)
Escitalopram (Cipralex, Esertia, Lexapro, Meridian, Ipran)

ISRD (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Dopamina) 
Amineptina (Survector)

ISRN (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Noradrenalina)
Reboxetina (Prolift, Irenor)
Oxaprotilina
ISRNS (Inhibidores Selectivos de Recaptación de Nordrenalina y Serotonina)
Venlafaxina XR (Effexor, Vandral, Dobupal, Elafax)
Milnacipram (Ixel, Dalcipran)
Duloxetina (Cymbalta, Duxetin)
Desvenlafaxina (Pristiq)

Inhibidores Específicos de  Recaptación de Noradrenalina y Dopamina
Bupropion (Odranal, Wellbutrin)
Nomifesín

Inhibidores Especificos de Recaptación de Serotonima y Dopamina
Banzinaprina

IMAO (Inhibidores de Monoaminooxidasa A y B)
Tranilcipromina (Pamate, Cuait D, Stelapar, Implicane)
Fenelzina (Nardelzine)


IRMA (Inhibidores Reversibles de Recaptación de Monoaminooxidasa A)
Moclobemida (Aurorix, Manerix)
Taloxotona (Humoryl)
Brofaromina


IMAO B (Inhibidores de Monoaminoxidasa B)
Selegilina (Eldepryl, Brintenal, Jumex)


Melatoninérgico e Inhibidor de los receptores Serotoninérgicos 5-HT2C
Agomelatina (Valdoxan)


Otros antidepresivos
Litoxetina
Tianeptina (Stablon)


SEDANTES-HIPNÓTICOS (somniferos)
Zaleplon (Sonata, Hegon, Hipnodem)
Zolpiden (Ezolin, Sedorm)
Zopiclona (Datolon, Limován, Siaten, Insomnium, Cronus, Foltrán,Navidorm)


ANTIPSICÓTICOS
Atípicos
Clozapina  (Leponex, Clozaril, Lapenax)
Risperidona (Risperdol, Goval, Spiron)
Olanzapina (Zyprexa, Midax, Olivin)
Quetiapina (Seroquel, Quetidin, Asicot, Quetiazic, Rocoz)
Ziprasidona (Zeldox, Geodon)

Nuevos antipsicoticos
Zotepina (Zoleptil, Lodopin, Nipolept, Losizopilon)
Loxapina (Loxitane, Desconex)
Sertindol (Serdolect)

A manera de conclusión diré que aunque no hay ningún fármaco inocuo, en mayor o menor medida  todos tienen contraindicaciones, efectos secundarios e interacciones, el médico, en cada caso, decidirá la conveniencia de su uso cuando ello conlleve más ventajas que inconvenientes. No hay ninguna pastilla capaz de hacernos más felices y darnos soluciones definitivas a nuestros problemas, pero algunas veces pueden ayudarnos a estar en mejor situación para acometer  una psicoterapia adecuada que potencie sus ventajas y acelere la recuperación.

miércoles, 27 de abril de 2011

AMOR, CARIÑO, PASIÓN ... Y OTRAS EMOCIONES

“¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?”. Todos recordamos estas palabras de Don Juan Tenorio, un mujeriego empedernido, que sucumbe al amor de Doña Inés y consigue que su amor vaya más allá de la muerte.

¿Qué entendemos por amor?, ¿es lo mismo amar que estar enamorado?, ¿cómo nos afecta el amor?, ¿son todos los amores iguales?, según la RAE el amor es un sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser, también es un sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear, sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo, tendencia a la unión sexual.

En muchas ocasiones se asocia el término con el amor romántico. A lo largo de la historia, se han utilizado distintos símbolos para representarlo, tal vez el más conocido es Cupido, que suele representarse con un arco y unas flechas, a menudo con los ojos vendados, que dispara sobre las personas, produciéndoles así el enamoramiento, también se usa un corazón, a veces atravesado por una flecha, como alusión al corazón real como origen y receptáculo del amor.

No cabe duda, que cuando amamos, entran en juego emociones extremadamente fuertes y poderosas, según la intensidad, calidad y sujeto/objeto al que se dirigen, podemos encontrar diferentes tipos o manifestaciones del amor:

Amor auto-personal: El amor propio o autoestima, que es necesario para el desarrollo personal e indispensable para las buenas relaciones interpersonales. El amor, bien entendido, empieza por uno mismo.

Amor incondicional: Es el amor compasivo, altruista, que se profesa sin esperar nada a cambio.

El amor filial: El que se existe entre padres e hijos y por extensión entre abuelos y nietos, el amor fraterno, entre hermanos. Dentro del amor en el seno familiar, hago especial mención al amor maternal, un amor desinteresado y desigual, el niño necesita ayuda y la madre se la da sin esperar nada a cambio.

Platónico: Se refiere al amor inalcanzable, aquel que por diversas circunstancias no se puede materializar, aunque puede haber un interés sexual, generalmente se refiere al afecto físico no correspondido, que se convierte en un ideal.

Religioso: En el cristianismo se entiende que el amor proviene de Dios, ágape (del griego) es un amor basado en principios. Suele nacer de la educación recibida desde la infancia e interviene la fe.

Amor a los animales y a las plantas: Nace de un sentimiento protector.

Amor hacia algo abstracto o inanimado: A un objeto físico, una idea, a la patria, al lugar de nacimiento, al honor, a la independencia.

Amor romántico, pasional, erótico: Amor entre la pareja, que incluye deseo de intimidad y pasión.

El amor es uno de los temas sobre los que más se ha escrito y hablado, filósofos, poetas, escritores, hombres profanos y religiosos han dejado su visión del amor.

El apóstol Pablo glorificó el amor como la mayor de las virtudes, en su primera carta a los corintios escribió:

«El amor es paciente, es servicial, el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, si no que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta».

En otro extremo Lope de Vega retrata cómo se experimenta el enamoramiento:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe,

¿Qué es lo que realmente nos ocurre al enamorarnos? Enrique Rojas en su libro Remedios para el desamor, menciona que las primeras manifestaciones o síntomas son: trastornos de la atención, la atención se concentra en la persona amada, no se puede pensar en otra cosa, la cristalización, que consiste en atribuir a la persona amada un conjunto de cosas buenas, positivas y nobles que pueden existir o no y la admiración, estima y consideración hacía a quien amamos.

El amor romántico es más fuerte que el impulso sexual, promueve la consecución de un nexo emocional, queremos que nuestra pareja nos llame, que se acuerde de nosotros, queremos agradarla, deseamos tener los mismos gustos y tener un proyecto de vida común. En definitiva, no concebimos la vida sin ella.

Para Erich Fromm el amor es un arte y, como tal es una acción voluntaria que se aprende, no es una pasión que se impone contra la voluntad de quien lo vive. El amor es más que una relación personal, es una muestra de madurez que se manifiesta de diversas formas, el amor maduro dice te necesito porque te amo, no te amo porque te necesito. Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse completamente con la esperanza de producir amor en la persona amada.

Hasta ahora hemos hablado del amor como un sentimiento y hemos repasado algunas de las emociones que produce. Veamos ahora qué cambios se producen cuando nos enamoramos.

La antropóloga Helen Fisher describe la experiencia del amor en tres etapas parcialmente superpuestas: lujuria, atracción y apego, en cada una de las cuales se desarrolla un proceso cerebral distinto, aunque interconectado, y regulado hormonalmente.

1) El impulso sexual indiscriminado o excitación sexual. Esté proceso está regulado básicamente por la testosterona y se puede detectar neurológicamente en el córtex cingulado anterior. Su duración es de unas pocas semanas o meses, su función es la búsqueda de pareja.

2) La atracción sexual selectiva o enamoramiento, está controlado por la dopamina. Según estudios recientes cuando nos enamoramos, el cerebro también secreta en cantidades crecientes otras sustancias químicas, feromonas, norepinefrina, serotonina y feniletilamina, estas sustancias estimulan el centro del placer del cerebro aumentando el ritmo cardíaco, disminuyendo el apetito y el sueño y produciendo una intensa excitación. Tiene una duración entre 18 meses y 3 años.

3) El cariño o apego, permite la continuidad de la relación y el establecimiento del vinculo entre la pareja, en esta fase intervienen la oxitocina y la vasopresina, estas sustancias también afectan al circuito cerebral del placer aunque con duración indeterminada.

Desde la psicología cognitiva y social, Robert J. Sternberg propuso la existencia de 3 componentes en su teoría triangular del amor: La intimidad, la pasión, la decisión o compromiso, estos tres componentes pueden relacionarse entre sí formando diferentes formas de amor.

Sea cual sea el tipo de amor que sientes en este momento, estés o no enamorado de alguien en particular, no olvides que el amor nos sacude, nos transforma, hace que nuestra visión del mundo varíe, nos eleva al cielo o nos hace descender a los infiernos, a pesar de lo cual deseamos sentir su influjo.

Psicología para el día a día