YO SOY YO Y MI CIRCUNSTANCIA - José Ortega y Gasset
No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.
Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.
Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.
Recuerda que:
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin
lunes, 27 de febrero de 2012
domingo, 5 de febrero de 2012
¿QUÉ ES EL ESTRÉS? ¿PODEMOS CONTROLARLO?
Respecto a la primera pregunta, aunque solemos pensar que el estrés es malo “es necesario porque sin él no estaríamos vivos”, el estrés surgió hace miles de año, como un mecanismo para sobrevivir en situaciones extremas, en el pasado el hombre se enfrentaba a amenazas diferentes a las nuestras, ahora nuestro entorno es bastante distinto y las amenazas son otras, no obstante el estrés continua siendo una respuesta de nuestro organismo a una situación que el cerebro interpreta como amenazante. Pudiera ser un atasco de tráfico o una reunión con tu jefe, el cerebro reacciona igual que si te estuviera persiguiendo un león hambriento.
La neurocientífica canadiense Sonia Lupien, fundadora del Centre for Studies on Human Stress en el Douglas Hospital de Montreal, Canadá, menciona que para que el estrés se produzca se tienen que dar alguna o varias de las siguientes circunstancias:
Novedad, lo que nos pasa es nuevo.
Impredecibilidad, no lo esperábamos.
Falta de control de la situación.
Amenaza para nuestra personalidad, alguien cuestiona algo respecto a nuestra valía, capacidad, etc.
Cuantas más de estas circunstancias se den en una situación, mayores serán las posibilidades de desarrollar estrés.
Teniendo en cuenta los factores anteriores, a todos nos afecta el estrés, tanto jóvenes, como ancianos, trabajadores, estudiantes y amas de casa. Las situaciones nuevas y cambiantes, para muchas de las cuales carecemos de recursos para controlarlas, nos someten a estrés a todos.
Sin embargo no todos reaccionamos de la misma forma ante las mismas situaciones, en estudios de laboratorio se ha encontrado que los hombres son tres veces más reactivos ante las amenazas que implican estrés que las mujeres. Parece ser que es nuestra forma de interpretar y pensar sobre lo que nos ocurre, lo que determinará cómo experimentaremos el estrés y si seremos capaces de controlarlo, si esa será una experiencia negativa o por el contrario será positiva y nos hará crecer como personas.
Antes decíamos que el estrés es necesario porque permite que podamos enfrentarnos a las situaciones amenazantes, dota a nuestro organismo de los recursos físicos y mentales para pode huir y/o reaccionar. El problema se produce cuando el estrés se cronifica e intensifica en el tiempo, entonces nuestra salud física y mental se ve afectada, y nuestro desempeño laboral, académico y social se resienten.
La Organización Mundial de la Salud predice que para el año 2020 la depresión relacionada con el estrés crónico será la segunda causa de invalidez en el mundo.
Los síntomas de estrés son de tipo emocional: ansiedad, irritabilidad, miedo, confusión, cambios del estado de ánimo; a nivel cognitivo: dificultad para concentrarse y tomar decisiones, excesiva autocritica, preocupación por el futuro, olvidos frecuentes, miedo al fracaso; de conducta: llantos, reacciones impulsivas, trato brusco a los demás, aumento en el consumo de tabaco, alcohol, fármacos, comer de forma compulsiva, falta de apetito; a nivel físico: contracturas, problemas de cuello o espalda, palpitaciones, temblores, manos frías o sudorosas, problemas digestivos, gripes, infecciones, dolor de cabeza.
¿Qué hacer ante el estrés?
No siempre podemos evitar las situaciones generadoras de estrés, además no deberíamos hacerlo porque muchas de las nuevas situaciones que se nos presentan, serán desafíos que nos hacen mejorar en distintas áreas de nuestra vida. Lo que si debemos es controlar/evitar el estrés crónico. Se ha comprobado que el apoyo social es la mejor protección contra el estrés, el contar con una red social cercana, tener buenas relaciones familiares y amistosas ayudan a superar las situaciones de estrés. Hay además muchas estrategias que ayudan a controlarlo:
Aprender a relajarse: dedicar unos minutos al día para realizar actividades que te permitan renovarte física y mentalmente, descanso, algún deporte, actividades de ocio, técnicas de relación.
Comer y dormir bien: el sueño es reparador, dedica el tiempo necesario al descanso. Una alimentación equilibrada también ayuda, evita el consumo excesivo de alcohol, bebidas excitantes, tabaco y fármacos.
Hacer ejercicio físico: según tu edad y circunstancias, practica algún deporte o camina regularmente, ayuda a liberar tensiones y propicia la liberación de endorfinas que provocan sensaciones placenteras.
Ser asertivo: establece límites, aprende a decir “no”, expresa tus sentimientos, tus derechos, tus necesidades sin amenazar a otros.
Organizar bien el tiempo: estructura tus actividades, establece las prioridades, elimina lo superfluo.
Separar el trabajo de la vida personal: hay un tiempo para cada cosa, no te lleves trabajo a casa, aprende a desconectar.
Anticíparte y prepárarte: hay situaciones estresantes, por ejemplo una entrevista de trabajo, ante las que nos podemos preparar, imaginar la situación, practicar las respuestas a las posibles preguntas, etc. si hacemos esto nuestra sensación de control será mayor y evitaremos un exceso de estrés.
Intentar tener expectativas realistas: esperar demasiado de nosotros mismos o de los demás, exigir perfección y ser inflexibles puede generarnos frustración.
Aprender a comunicarse: compartir emociones, pensamientos, metas … con nuestra pareja, hijos, padres, amigos … nos ayudará a sentirnos mejor. Hablar de nuestros problemas con personas de confianza alivia muchas de las tensiones internas.
Desarrollar una actitud positiva: es fundamental para la vida, intenta ver lo bueno de cada situación, recompénsate cuando te enfrentes a un reto y lo superes.
Puede que en algunas ocasiones, a pesar de todo tu esfuerzo, la situación te supere y necesites ayuda extra, además del apoyo social que recibas de tu entorno cercado, recuerda que hay profesionales de la salud, psiquiatras y psicólogos que mediante el uso de distintas técnicas de intervención cognitiva, te podrán ayudar a reconocer y superar esa situación. Pide ayuda, conocer qué hacer y ponerlo en práctica te ahorrará mucho sufrimiento innecesario ahora y te ayudará en el futuro a enfrentarte a nuevas situaciones en mejores condiciones.
Volviendo al principio me gustaría dejaros una frase de Eduardo Punset:
“Al cerebro le da absolutamente igual que la amenaza provenga de un mamut lanudo gigantesco o de un atasco de tráfico, porque el estrés es el mismo. Y lo que se pone en marcha, la respuesta del estrés, es idéntica. Al cerebro le da igual. Y lo que no nos puede dar igual es no enterarnos de por qué estamos estresados.”
viernes, 6 de enero de 2012
FILIAS Y PARAFILIAS
¿Qué es un filia? en el lenguaje cotidiano, se utiliza la palabra filia como sinónimo de afición, por ejemplo la filatelia (afición a coleccionar sellos), la cinefilia (al cine), la taurofilia (a las corridas de toros), también en el caso de algunos deportes como halterofilia (levantamiento de pesas) o la preferencia y simpatía que produce algún grupo étnico o país en particular, de ahí la francofilia, anglofilia, germanofilia, etc.
La palabra viene del griego y significa “amar-amistad”, por tanto serían lo contrario de las fobias, mientras que las fobias denotan miedo a algo o alguien, las filias representan una atracción apasionada, un gusto exagerado, frente a distintas situaciones o personas. En la mayoría de los casos no producen ningún problema importante.
Algunas de estas atracciones resultan raras o insólitas como:
- Odofilia: por los viajes.
- Albutofilia: los baños, jacuzzi, las duchas calientes y en general por el contacto con el agua.
- Altocalcifilia: los zapatos de tacón alto como fetiche.
- Astrafilia: por los truenos y relámpagos.
- Belonefilia: por las agujas, por pincharse.
- Otofilia: por las orejas .
- Dendrofilia: atracción a frotarse contra los árboles.
- Levofilia: atracción por los objetos que se encuentran a la izquierda del cuerpo.
- Metalfilia: el metal y los objetos metálicos.
En las parafílias se mezclan áreas diferentes: la psicología de la sexualidad humana, la moral, la protección a la intimidad del individuo, la ley, el derecho a elegir, etc., aunque algunas de ellas podrían considerarse pintorescas e inocuas, otras podrían causar problemas cuando se dirigen a un objeto potencialmente peligroso o dañino para cualquiera de las personas envueltas en esa conducta, yendo de lo normal a lo patológico. En ocasiones se habla de perversión, si las conductas son depravadas o corruptas, como la pedofilia y el exhibicionismo, que son además perseguidas por la ley.
En cuanto a la prevalencia, es difícil determinar, porque en la mayoría de los casos, son conductas que se realizan en la intimidad, sin embargo el gran mercado pornográfico hace pensar en que la prevalencia puede ser elevada, en los últimos años en España se ha producido un ascenso de los delitos conocidos contra la libertad sexual.
Resulta imposible elaborar una lista exhaustiva de las parafilias, las convenciones sociales de cada época y lugar concreto han determinado qué es considerado parafilía en ese momento, ciertas prácticas sexuales, como la masturbación o el sexo oral, fueran consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, actualmente no se consideran parafilias, siempre que el sujeto no se limite únicamente a ellas.
Entre las más frecuentes estarían:
La pedofilia: trastorno sexual que consiste en la atracción física hacía niños del mismo o distinto sexo. Junto con la violación, es posiblemente el delito sexual que produce más reacciones negativas de la sociedad en general. Es un trastorno que suele empezar en la adolescencia, por lo general tiene un curso crónico.
El sadismo: perversión sexual en el que se recibe placer cometiendo actos de crueldad contra otra persona. Las fantasías sádicas pueden darse ya en la infancia aunque generalmente aparecen en la edad adulta. Se trata de un trastorno crónico.
El masoquismo: perversión sexual del que encuentra placer en verse maltratado o humillado. Como el sadismo, ciertas fantasías pueden empezar desde la infancia, pero las actividades masoquistas suelen comenzar de adultos. De curso crónico.
El exhibicionismo: perversión consistente en mostrar en público los órganos genitales para obtener placer sexual. El exhibicionista habitualmente es tímido y poco asertivo con las mujeres, suele empezar antes de los 18 años. Es de las parafilias más frecuentes. Se considera una ofensa contra la moral pública.
Voyeurismo o escoptofilia: observación de personas en situaciones eróticas con el fin de obtener placer sexual. Su comienzo suele darse antes de los 15 años. De curso crónico.
Zoofilia o bestialismo: comportamiento de las personas consistente en tener contactos sexuales con animales. Más frecuente en zonas rurales.
Fetichismo: desviación sexual consistente en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él, como objeto de la excitación y el deseo. Empieza en la adolescencia, una vez se establece tiende a cronificarse. Casi todos los fetichistas son hombres.
Necrofilia: perversión sexual de quien trata de obtener placer erótico con cadáveres.
Se han propuesto distintos modelos explicativos para las diferentes parafilias, alguno de estos modelos, considera la parafilia una forma de adicción. Hay algunos factores que pueden contribuir al desarrollo de algunas parafilias, como: dificultades relacionales (para establecer contactos con personas del sexo opuesto), dificultades en la comunicación (para expresar sentimientos de autoafirmación a través de medios más adaptativos), dificultades sexuales, sexualización de situaciones originalmente no sexuales a través de procesos de condicionamiento.
Conviene distinguir entre parafilias y las fantasías y comportamientos sexuales normales, solo serían parafilias si provocan malestar o alteraciones clínicamente significativas.
El tratamiento debería incluir un detallado análisis del historial psicosexologico del sujeto y una evaluación psicofisiologica, ello ayudará a determinar qué estrategias pueden resultar más eficaces para tratar el problema. El tratamiento podría incluir fármacos para reducir el interés sexual y métodos cognitivos-conductuales para conseguir y reforzar formas más adaptativas de obtención de gratificaciones. Antaño se utilizaban técnicas aversivas reduccionistas e incluso métodos quirúrgicos como la castración y la psicocirugía, especialmente en casos en que las parafilias habían llevado a los sujetos a la violación, actualmente son cuestionables.
No olvidemos que tener una vida sexual saludable contribuye al bienestar físico, mental y espiritual de las personas. En este aspecto tan importante de la vida, el equilibrio entre nuestros deseos y los del otro, así como el respeto hacia el prójimo, nos permitirá ser más felices y evitará mucho sufrimiento emocional.
martes, 6 de diciembre de 2011
DE FOBIAS Y MIEDOS
¿Qué le está ocurriendo?, un joven profesional que encuentra el trabajo que tanto había deseado y ahora su pánico a volar le hace plantearse una renuncia, este hombre está sufriendo de aerofobia (fobia a volar). Aproximadamente un 10% de la población mundial sufre de algún tipo de fobia, la fobia es un temor irracional, extremadamente intenso que surge ante la presencia o el recuerdo del objeto o de la situación que nos da miedo, a diferencia de otros temores que todos experimentamos, la fobia no desaparece por sí misma y requiere tratamiento específico para superarla.
Existen diferentes tipos de fobias, las de tipo situacional (a viajar en avión, a subirse a escaleras mecánicas, ascensores, túneles.), las fobias a ambientes naturales (a las tormentas, alturas, agua, oscuridad), fobia a los animales, como la zoofobia (a los animales en general) o a cierto animal, a los perros, a los gatos, a las serpientes, a las aves de corral, fobia a la sangre/inyecciones/daño. Finalmente hay fobias a diferentes estímulos, a ciertas enfermedades, al atragantamiento, al tiempo, a la gravedad o a ciertos números, palabras o colores.
Las fobias más comunes son:
Fobia a las serpientes: el miedo a las serpientes es algo ancestral y está ligado a la supervivencia.
Aracnofobia: Miedo a las arañas, se da cuatro veces más en las mujeres que en los hombres, las reacciones de estas personas resultan exageradas para sí mismas y para otros, evitan lugares donde puede haber arañas o donde han visto telas de araña, incluso una fotografía puede provocarles pánico.
Claustrofia: Es el pánico a los lugares cerrados, como puentes, túneles, ascensores, coches, gimnasios, transportes públicos, las máquinas de hospital como el TAC. La persona con claustrofobia evita los lugares cerrados, por un temor irracional a que le falte el aire o a tener sensación ahogo. Se estima que entre un 2 y un 5% de la población padece esta fobia.
Agorafobia: Se trata del miedo a los espacios abiertos, es más común en las mujeres que en los hombres. El agorafóbico teme cualquier lugar donde no se sienta seguro o no pueda recibir ayuda. Suelen refugiarse en su hogar y rara vez sale, y cuando lo hace, experimenta una gran ansiedad.
Acrofobia: Miedo a las alturas, a asomarse a un balcón, estar en un mirador o junto a un precipicio, no es simple vértigo. Es bastante común, entre un 3 y un 5% de la población sufre miedo a las alturas.
Aerofobia: Es el tan común miedo a viajar en avión, quienes lo padecen, no solo experimentan una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, si no que el miedo les impide planear siquiera un viaje de este tipo, o les ocasiona trastornos de ansiedad ante la perspectiva de un futuro viaje meses antes de llevarlo a cabo.
Escotofobia o Nictofobia: Es el miedo a la oscuridad, aunque todos hemos sentido de niños miedo a los peligros que podían estar ocultos tras la oscuridad, fantasmas o monstruos, generalmente desaparece con la edad, si un adulto continúa teniendo pánico irracional a la oscuridad estaríamos ante la Nictofobia.
En una categoría diferente, estaría la fobia social, se caracteriza por un miedo intenso y duradero a una o más situaciones en la que el individuo va a ser observado por los demás y tiene que hacer algo, las situaciones más habituales que activan este tipo de fobia son, el miedo a hablar con desconocidos, a encontrarse en una multitud, a permanecer solo, etc. Quienes la padecen pueden experimentar sudoración, temblor, tartamudeo, taquicardia y rubor facial. Es de las fobias más comunes entre jóvenes y adolescentes, tan solo en Estados Unidos unos 15 millones de adultos sufren fobia social.
El último de los tipos de fobia es el conocido como trastorno de ansiedad generalizada, en estos casos las personas experimentan angustia y preocupación excesiva frente a una variedad de acontecimientos, y este estado se prolonga al menos por seis meses.
¿Por qué surgen las fobias?
Una de las causas posibles, es que la persona haya tenido en su infancia una experiencia traumática, a la que después asocia el elemento que le causa temor, por ejemplo, un niño es arañado por un gato furioso, y a consecuencia de ello el niño crece y se convierte en un hombre con ailurofobia (fobia a los gatos). También puede adquirirse de forma vicaria, la persona puede haber visto a otros, en vivo o filmados, tener experiencias negativas o mostrar miedo en ciertas situaciones y adquiere ese mismo miedo. En otras ocasiones los padres transmiten información amenazante, avisos sobre el peligro de ciertos animales, el riesgo de las tormentas, los rayos, etc. propiciando que sus hijos adquieran la fobia.
¿Pueden curarse las fobias? ¿Qué tratamiento seguir?
Antes de iniciar cualquier tratamiento, debería contar con el diagnóstico de un profesional para evitar que algo circunstancial u otro tipo de trastorno de ansiedad se confunda con la fobia. El especialista averiguará qué factores están implicados en el problema, qué objetivos se desea conseguir y establecerá un tratamiento para ese problema.
Las fobias específicas suelen tratarse mediante psicoterapia, se le enseñan al paciente las causas de su fobia y se le aportan técnicas para ir dominando la ansiedad ante el estímulo desencadenante. Las técnicas para controlar la respiración y de relajación, también pueden ser de gran utilidad. En general, para las fobias específicas, el tratamiento más eficaz es la exposición en vivo a las situaciones temidas, también se utiliza el modelado participante, la exposición en imaginación y la desensibilización sistematica, en ésta técnica, en lugar de estímulos directos se recurre a la imaginación del paciente para que proyecte en su mente el estímulo temido y vaya familiarizándose progresivamente con la situación y superándola.
En algunas fobias resultan útiles las técnicas de restructuración cognitiva que ayudan al paciente a corregir errores y a evitar la sobrestimación de los riesgos, este tratamiento se utiliza mucho con pacientes que padecen de aerofobia, claustrofobia o fobia a las alturas. En la fobia social resulta eficaz la terapia cognitiva y la exposición a situaciones sociales, también es útil el entrenamiento en habilidades sociales.
Guillermo consiguió superar su miedo a volar, muchas personas han conseguido volver a subirse en un ascensor, salir a la calle sin temor, o poder mirar una araña sin lanzar un grito de terror. Tú también puedes superar tus miedos irracionales, no permitas que una fobia limite tú vida
“El miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peores de lo que son” Tito Livio
martes, 8 de noviembre de 2011
PSICOFÁRMACOS II- PILDORAS DE LA FELICIDAD
¿Qué efectos producen?
martes, 4 de octubre de 2011
DORMIR Y SOÑAR
Narcolepsia: ataques de sueño periódicos e irresistibles, incluso en el lugar y el momento menos oportuno.
domingo, 18 de septiembre de 2011
SOLTEROS “SINGLES” FENÓMENO DE NUESTRA ÉPOCA
- Evita obsesionarte con encontrar pareja, la obsesión aumenta la ansiedad y hace más difícil enfrentarse a las situaciones.
- Intenta crecer como persona y trabaja tu estabilidad emocional, si nosotros no estamos bien con nosotros mismos y no nos queremos, seguramente será más difícil que alguien nos quiera.
- Aumenta las actividades sociales, apúntate a cursos, talleres, actividades diversas, al hacerlo también aumentará la posibilidad de conocer a nuevas personas y encontrar pareja.
- Utiliza con cuidado, las webs de encuentros y las redes sociales, aunque pueden ser una fuente de nuevos contactos, pueden darnos una idea equivocada de las personas y no sustituyen el encuentro tradicional en vivo que proporciona mucha más información.
- Disfruta de todo lo bueno que tienes, más tiempo libre, mayor capacidad económica, más independencia y adáptate de buen grado a una reducción de esos haberes si decides compartir tú vida con alguien.
