No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.


Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.


Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.


Recuerda que:


La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

lunes, 30 de junio de 2014

EL ENVEJECIMIENTO FÍSICO Y MENTAL, el inexorable paso del tiempo.

Papá ¿cuándo sé es viejo? Desde los ojos de un niño casi cualquiera es viejo, sus padres son mayores, sus abuelos son viejos. Él está empezando a vivir y todavía no tiene la medida del tiempo.

Según nuestra edad y el momento de nuestra vida variará nuestra perspectiva, pero ¿cuándo empezamos a envejecer?, biológicamente hablando, se estima que es en la tercera década de vida, cuando desciende la producción de ciertas hormonas, aumenta el peso, y se enlentece el metabolismo. A nivel mental, algunos estudios como el del Hospital Paul-Brousse de París, publicado en enero de 2012, señalan que el declive comienza a partir de los 45 años.

La mayor esperanza de vida, especialmente en los países desarrollados y factores individuales, hará que el proceso de envejecimiento comience antes o después en cada caso y sea más o menos evidente, si bien, el avance del tiempo resulta inevitable para todos.

Durante este largo proceso de envejecimiento, acontecen una serie cambios que afectarán distintas áreas de nuestra vida, las más importantes serán:

Modificaciones funcionales y anatómicas en los órganos de los sentidos (vista, oído fundamentalmente) y en el sistema nervioso.

Modificaciones en las funciones mentales a nivel cognitivo (memoria, agilidad, reflejos).

Modificaciones en la afectividad/estado de ánimo.

El envejecimiento conlleva cierto deterioro a nivel físico, problemas en la vista, dificultades a nivel óseo y articular etc., que limitan a menudo la actividad diaria, no obstante, vamos a centrarnos más en los elementos cognitivos, qué cambios se producen y en otros cambios sociales asociados al envejecimiento.

Los cambios en la edad tienen un marcado efecto en el aspecto psicológico de la persona. Al ir cumpliendo años, también se enfrenta a las expectativas que tenía sobre lo que quería haber hecho o lo que quería tener, para cuando cumpliera los 40 o cuando llegara a los 60, y tal vez descubre que no ha logrado sus objetivos y ya está cerca de la edad de la jubilación. Esto pudiera producir cierto desasosiego, tristeza o incluso depresión.

Considerando las capacidades cognitivas por separado, podemos encontrar:

La inteligencia. Se mantiene estable durante la etapa de la vejez, aunque generalmente se produce un enlentecimiento y un aumento del tiempo de respuesta frente a un problema y dificultades en la concentración. No es hasta a partir de los 70 años que se apreciarán cambios importantes.

La Memoria. La memoria inmediata, de trabajo, se mantiene bastante bien, la memoria a largo plazo también se mantiene conservada. Es la memoria reciente la que empieza mostrar déficits, produciendo pequeños olvidos y despistes, es quizás esta la muestra más característica de los cambios cognitivos.

El Procesado de la Información. Se produce un enlentecimiento general, que también puede afectar a las respuestas. Pudiera deberse a un estado de ánimo negativo, ansiedad o preocupación por diversos factores.

El lenguaje. La capacidad de lenguaje se mantiene, aunque puede ser más lento.

Estado emocional. La vejez suele está marcada por pérdidas familiares, laborales, sociales, físicas, etc. El estado de ánimo puede verse afectado, aunque dependerá de la personalidad del individuo y de su capacidad para enfrentarse a los cambios y retos que se le presenten.

En este proceso de envejecimiento se producen una serie de cambios sociológicos:

Cambios en el rol individual. Podría perder a su pareja por muerte, tal vez cambiar de hogar, la mayor fragilidad, enfermedad y dependencia podrían propiciar esos cambios.

Cambios en el rol social. La jubilación, podría hacer que sus relaciones sociales se reduzcan, también podría afectar a sus relaciones familiares, aumentando la distancia intergeneracional.

La vida está llena de cambios y pérdidas, desde que nacemos hasta que morimos, dejamos de ser niños, acabamos la escuela, perdemos la juventud, a veces el empleo, amigos que se quedan en el camino, personas amadas que fallecen… cada pérdida supone un duelo, que debemos hacer y asumir, continuando y avanzando en nuestra vida. Entender las limitaciones lógicas de la edad, sin dejar de realizar las tareas que podemos, tal vez requiera un cambio de ritmo y expectativas.

El tiempo es inexorable y se dirige inevitablemente hacia delante, no podemos recuperar el tiempo perdido, ni volver atrás, sin embargo sí podemos dar más vida a nuestros años, podemos intentar mantenernos saludables, física y mentalmente hablando, el instaurar buenos hábitos de vida cuanto antes, mejorará notablemente nuestra vejez.

Una alimentación variada y adecuada según la edad y circunstancias, ejercicio moderado y una mente activa, fomentando el interés por aprender nuevas cosas, por mejorar destrezas ya adquiridas, por realizar tareas agradables, teniendo ilusiones realistas … mejorará nuestro estado de ánimo y nuestra apreciación del momento en que estamos viviendo.

“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.” Ingmar Bergman.

domingo, 25 de mayo de 2014

¿CÓMO SOY? PERSONALIDADES VARIAS

Tiene mucha personalidad, me gusta su personalidad, no tiene personalidad, ¡vaya personalidad¡, expresiones como estas reflejan distintos enfoques y conceptos respecto a lo que cada uno entiende qué es la personalidad, en ellas se mezclan pensamientos sobre comportamientos, actitudes, inteligencia y formas de actuar. Lo que resulta indiscutible es que los humanos, tenemos distintos tipos de personalidad y eso nos hace “únicos” y diferentes a los demás.

Veamos algunas definiciones sobre personalidad:

Eysenck: la personalidad es la suma total de los patrones de conducta actual o potencial de un organismo en tanto que determinados por la herencia y el ambiente y que se originan y desarrollan mediante la interacción del sector cognitivo, conativo (carácter), afectivo (temperamento) y somático (constitución).

Allport: Organización dinámica dentro del individuo de aquellos sistemas psicofísicos que determinan sus ajustes únicos al ambiente.

RAE (Real Academia Española): Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra. Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas. Conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente.

En todas ellas encontramos como notas comunes, que la personalidad abarca tanto la conducta pública como la experiencia privada, que se trata de características bastante estables y duraderas y que tiene carácter único.

Relacionadas con la personalidad estarían el temperamento, carácter, constitución e inteligencia, de las que hablaremos en otro momento.

A través de los siglos se ha estudiado la personalidad desde posturas diferentes, unas basadas en aspectos biológicos, evolutivos y antropológicos y otras basadas en tipologías en función de los rasgos del individuo. La Psicología Diferencia, actualmente utiliza varios modelos, uno de lo más aplicados es el modelo de los Cinco Grandes, se trata de rasgos o dimensiones que abarcan transversalmente todas las áreas de actividad de la persona y serían:

NEUROTICISMO

Evalúa el ajuste o inestabilidad emocional. Identifica a individuos con tendencia al malestar psicológico, ideas irreales, excesiva vehemencia o ansiedad y respuestas de afrontamiento desadaptativas. De un extremo al otro, estarían desde los preocupados, nerviosos, inseguros … a los calmados, relajados, satisfechos …

EXTRAVERSION

Evalúa la cantidad e intensidad de las interacciones interpersonales, nivel de actividad, necesidad de estimulación, capacidad para el disfrute o gozo. Encontraríamos a personas que van de sociales, activos, habladores … a los reservados, sobrios, retraídos ..

APERTURA A LA EXPERIENCIA

Evalúa la búsqueda activa y aprecio por la experiencia, tolerancia y exploración de lo no familiar. Serían los curiosos, creativos, imaginativos …  en el otro extremo los convencionales, prácticos, realistas …

SENSIBILIDAD A LAS RELACIONES INTERPERSONALES

Evalúa la calidad de la orientación interpersonal a lo largo de un continúo que va desde la compasión al antagonismo en los pensamientos, sentimientos y conductas. Es decir serían los compasivos, afables, confiados, no rencorosos … y en otro lado los cínicos, rudos, suspicaces, vengativos, manipuladores …

VOLUNTAD O MINUCIOSIDAD

Evalúa el grado de organización, persistencia y motivación para la conducta dirigida a metas. Distingue a las personas serias formales, exigentes de aquellas que son informales, descuidadas, y poco rigurosas. Tendríamos desde los organizados, trabajadores, perseverantes … a los informales, sin objetivos, perezosos, indisciplinados.

Cuando la persona realiza el test, en las diferentes preguntas, obtiene unas puntuaciones concretas en cada uno de las dimensiones, más altas o bajas, que apuntarían hacía cómo es en cada uno de los rasgos. Por ejemplo alguien con altas puntuaciones en extraversión, debería coincidir con una persona sociable, activa, optimista y amante de la diversión, por el contrario alguien con bajas puntaciones sería tímido, retraído y reservado.

Partiendo del hecho de que cada persona es única e irrepetible, las conclusiones de unos y otros diferirán y serán interpretables en cada caso.

Hasta ahora hemos hablado de personalidad en general, no hemos hablado de patologías ni desajustes, lamentablemente existen varios tipos de trastornos de personalidad, que requieren tratamiento en la mayoría de los casos y que podríamos agruparlos en:

Trastorno de personalidad esquizoide

Trastorno de personalidad esquizotípica

Trastorno de personalidad histriónica

Trastorno de personalidad narcisista

Trastorno de personalidad antisocial

Trastorno de personalidad evitadora

Trastorno de personalidad dependiente

Trastorno de personalidad obsesivo compulsiva

De estos hablaremos en otro artículo, tanto en las personalidades adaptativas como en las que manifiestan trastornos, apenas hay categorías puras, es decir la mayoría puntúa en dos o más tipos, estando a caballo entre dos categorías.

Sin caer en la categorización de todo en la vida, lo que resultaría aburrido y limitante, es útil conocerse un poco mejor, mirar hacía dentro de nosotros mismos y pensar en qué postura tenemos en esto o aquello, y lo más importante conocer si cómo somos y lo qué hacemos, nos hace sentirnos bien y nos acerca más a los otros o es todo lo contrario, si así fuera, tal vez deberíamos mejorar en algún aspecto.

Aunque como diría el genial Joan Manuel Serrat “Cada loco con su tema, contra gustos no hay disputas; artefactos, bestias, hombres y mujeres, cada uno es como es, cada quien es cada cual y baja las escaleras como quiere…”

sábado, 29 de marzo de 2014

¿CÓMO PENSAMOS? ¿QUÉ CREEMOS?


Estás andando por la calle y ves salir a una señora de un restaurante, se acerca a su coche y de repente se para, abre su bolso y comienza a buscar dentro… vuelve deprisa hacia el restaurante del que había salido, un minuto después sale de nuevo y ahora comienza a andar despacio, mirando hacia el suelo, de un lado a otro, agachándose y mirando en el hueco de un árbol, bajo los coches …¿Cómo interpretas esta situación? Tal vez estás pensando que no encuentra las llaves de su coche, el móvil o la cartera y cree que lo ha perdido.

Cada día hacemos cientos de interpretaciones y tomamos decisiones en base a nuestras deducciones, pero ¿Qué ocurre dentro de nuestro cerebro? ¿Cómo pensamos en realidad? ¿Podemos cambiar nuestra forma de pensar?.

El cerebro es básicamente una máquina predictiva que reduce la incertidumbre que nos produce el entorno. La teoría de la mente o metacognición, se refiere a la capacidad de comprender la propia mente y la de terceros, anticipar la conducta propia y la ajena, predecir, entender y pensar sobre los conocimientos, creencias, intenciones y emociones de los otros. Nos permite por tanto, aprender del entorno, razonar, planificar, auto-regular nuestra conducta y actuar en consecuencia.

En el desarrollo de la metacognición influirá decisivamente nuestro entorno: familia, escuela y también la cultura y la sociedad en la que vivamos, además de factores propios de la persona, como el sexo, el lugar que ocupa en la familia, su carácter, etc., haciendo que tenga una interpretación propia de todo lo que le rodea.

En los humanos, esta habilidad comienza a desarrollarse hacia los tres o cuatro años de edad, pero no es hasta años más tarde, tras el aprendizaje escolar y vivencial que se haya plenamente desarrollada. La falta de esta capacidad puede dar lugar a ciertas patologías como el autismo, caracterizado por una falta de capacidad para relacionarse con los otros, y otros problemas del desarrollo.

Cada vez que recibimos una imagen, un sonido, una sensación a través de tus sentidos o cualquier otro estímulo, se produce un complejo proceso dentro de nuestro cerebro, que da como resultado una respuesta, una emoción, una interpretación de la situación y finalmente una conducta que tiene una consecuencia.

Algunas veces en el curso del pensamiento, se producen distorsiones cognitivas, se trata de interpretaciones erróneas que hacemos de lo que nos sucede, creando esquemas mentales que deforman la realidad y pueden convertirse en experiencias dolorosas. Es especialmente común, cuando estamos tristes o deprimidos, estas distorsiones aparecen de manera automática y continua, desvirtuando la realidad.

Todos hemos experimentado estas sensaciones negativas en alguna ocasión, existen varios tipos de distorsiones cognitivas, las más comunes son:

Pensamiento catastrófico. Tendencia a esperar o interpretar lo peor, a ver algo como intolerable o inmanejable. Por ejemplo pensar que si muriera nuestra pareja, quedaríamos tan hundidos que no lo podríamos superar nunca.

Pensamiento polarizado o dicotómico. Se tiende a percibir cualquier cosa de forma extremista, sin términos medios, algo es malo o bueno. Por ejemplo si cometes un error te dices a ti mismo que eres torpe o tonto.

Interpretación del pensamiento/inferencia arbitraria. Cuando una persona interpreta todo lo que oye y le dicen, hace juicios repentinos sobre los demás, también hace presunciones sobre qué es lo que quería decir en realidad, sobre sus motivos, etc. que en muchos casos no tiene nada que ver con la intención del que estaba hablando.

Tener razón. La persona se pone normalmente a la defensiva, continuamente está probando que su punto de vista es el correcto, que sus apreciaciones son justas y que todas sus acciones son adecuadas. Es difícil que este tipo de personas cambien porque tienen dificultad para escuchar nuevas informaciones. Cuando los hechos no encajan con lo que ellos creen, los ignoran.

Abstracción selectiva. Medir una experiencia vivida bajo un aspecto, eliminando el resto de factores, centrarse únicamente en los aspectos negativos o positivos de una situación, ignorando cualquier otro tipo de información, un desamor no significa que la gente que te rodea no te quiera.

Los debería. Reglas inflexibles elaboradas por uno mismo, muchas veces sin ninguna base lógica, que nos esclavizan.

Estas son sólo algunas de las distorsiones cognitivas más habituales, que de producirse con frecuencia y llevadas al extremo, podrían dañar de forma importante nuestra salud mental y física, necesitando la ayuda de un profesional.

Nuestro éxito o fracaso dependerá de nuestra conducta, nuestra conducta de nuestros pensamientos y estos a su vez de lo que tenemos en nuestra mente y del proceso de “digestión” de todo lo que recibimos a través de nuestros sentidos. No siempre podemos controlar lo que recibimos, pero si podemos intervenir en cómo lo procesamos.

Recuerda, las cosas no son siempre lo que parecen, reflexiona y modela tus pensamientos, tu interpretación del mundo será propia y distinta a la de otros, pero ¿será la adecuada?.

 “Si la gente nos oyera los pensamientos, pocos escaparíamos de estar encerrados por locos” Jacinto Benavente.

lunes, 17 de febrero de 2014

TALLER: CONTROL DE ESTRÉS PARA UN EQUILIBRIO EMOCIONAL


Hoy en día vivimos muy deprisa, vamos de un lado a otro, ocupándonos de mil cosas a la vez. Además la falta de tiempo, los problemas en el trabajo, la familia… hacen que muchos experimenten ansiedad y angustia.

PRESENTACIÓN

El estrés es una respuesta del organismo ante ciertos estímulos (estresores) que influye en el rendimiento, la salud y la calidad de vida de las personas. El estrés puede ser positivo y estimulante, pero en muchas ocasiones resulta perjudicial, deteriorando el rendimiento personal y provocando un gran malestar físico y psicológico y aumentando el riesgo de enfermedades graves. Aprender a controlar el estrés, evitará o reducirá sus efectos adversos y permitirá aprovechar sus ventajas.

OBJETIVO

Conocer qué es el estrés, causas y síntomas del mismo y aprender técnicas y habilidades psicológicas eficaces para hacer frente a situaciones de estrés.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO?

Este taller va dirigido a todas las personas que tienen estrés y que deseen tratarlo mediante técnicas psicológicas. También a los que por actividades profesionales u ocupaciones (profesionales de la enseñanza, de la salud, directivos y empresarios, etc.) les pueda ser útil el contenido del taller.

PROGRAMA

1. Concepto de estrés
Definición de estrés | Tipos de estrés y grados | Otros problemas relacionados

2. Causas y consecuencias del estrés
Principales causas de estrés | Síntomas de estrés | Evaluación del estrés | ¿Por qué sucede? | Consecuencias del estrés | ¿A qué tipo de personas afecta más? | Casos clínicos | Acoso psicológico laboral o social (mobbing)

Descanso y refrigerio

3. Estrategias para prevenir y vencer el estrés
Recomendaciones para prevenir el estrés | Técnicas para el control del estrés | Entrenamiento en técnicas de respiración y relajación.

INFORMACIÓN GENERAL

Duración: 3,5 h. – 8 de Marzo 2014, de 10,00 a 13,30 h.
Dónde: C/ General Arrando, 42, 4º A derecha – MADRID – (contactar al 600319134 para reserva)
Precio: 45,00 €
Imparte: Gloria Martínez Ayala – Psicóloga colegiada nº M-23641





TALLER: COMUNICACIÓN EFICAZ

En nuestro tiempo la comunicación ha avanzado considerablemente, todos sabemos que tanto en lo personal como profesional, la manera en que transmitimos pensamientos, sentimientos, ideas y necesidades determinará el éxito o fracaso de nuestros objetivos. No podemos no comunicar, incluso nuestros silencios comunican ¿podemos ser más eficaces en nuestras comunicaciones? ¿Qué recursos tienes? ¿Qué factores influyen en el mensaje?

OBJETIVO

Mejorar la comunicación en todas las áreas de la vida, conocer los elementos que intervienen en el proceso de comunicación e influyen en una comunicación eficaz y positiva, identificar los diferentes tipos de comunicación y desarrollar habilidades que permitan comunicarte en distintos ambientes.

¿A QUIÉN VA DIRIGIDO?

A todos los que quieran mejorar sus habilidades y competencias de comunicación en su vida diaria y/o en su actividad profesional y social. También a los que por su profesión: directivos, comerciales, profesores etc. necesitan mejorar su forma de comunicar.

PROGRAMA

  • Concepto y elementos de la comunicación
  • El proceso comunicacional
  • Formas de comunicación: verbal y no verbal
  • Elementos básicos para una comunicación eficaz
Descanso y refrigerio
  • ¿Cómo escuchas?
  • Obstáculos en la comunicación
  • Diferencias de género y cultura
  • Técnicas de comunicación eficaz

INFORMACIÓN GENERAL

Duración: 3,5 h. – 15 de Marzo 2014, de 10,00 a 13,30 h.
Dónde: C/ General Arrando, 42, 4º A derecha – MADRID – (contactar al 600319134 para reserva)
Precio: 45,00 €
Imparte: Gloria Martínez Ayala – Psicóloga colegiada nº M-23641


 

martes, 31 de diciembre de 2013

MIEDO A VIVIR

Era un hombre con una brillante carrera profesional, una economía desahogada, familia, buena salud … lo tenía todo, al menos eso parecía, pero no era feliz. Apenas le conocí, ví en él una tristeza que se esforzaba por disimular, era como si cada vez que se le ofrecía un nuevo reto, una ilusión, retrocediera, escapando de la posibilidad de vivir esa nueva experiencia.

¿Qué le estaba pasando? ¿A qué tenía miedo? Por una razón u otra, este hombre tenía miedo a vivir, miedo a sentir, a participar de lo que la vida le ofrecía. Y tú ¿observas la vida desde tu ventana? ¿Dejas que personas y oportunidades pasen a tu lado sin hacer nada? ¿Has perdido la ilusión de vivir? ¿Te has rendido a luchar por tus sueños?.

El miedo es una emoción básica que nos acompaña toda la vida, el miedo tiene doble vertiente, en su justa medida y situación, nos protege y evita que nos causemos daño innecesario, todos sentimos miedo cuando estamos cerca de un precipicio y nos apartamos, también evitamos conducir demasiado deprisa en una carreta de montaña helada y llena de curvas. No es de este miedo del que hablaremos ahora, es del miedo paralizante que empaña nuestra visión de la vida y nos impide alcanzar nuestros sueños.

Hay multitud de miedos, podríamos clasificarlos en miedo a la pérdida, miedo al ataque y miedo al descontrol (a la locura). El miedo puede surgir ante algo real, generalmente más fácil de vencer, entre estos estarían fobias diversas (a animales, situaciones, objetos …), incluso la llamada fobia social. Más difíciles de tratar son los miedos difusos o concretos, que aparecen en nuestra mente ante situaciones reales o imaginadas, como resultado de nuestras propias proyecciones e inseguridades.

Ese miedo nos bloquea e impide avanzar, atenaza nuestro cuerpo y oscurece nuestra mente, sumiéndonos en una nube de angustia que nos impide trabajar para lograr nuestros objetivos, por miedo no aceptamos ese trabajo que nos gustaría, por miedo no emprendemos el negocio que nos ilusiona, por miedo perdemos a la persona amada, por miedo no nos damos la oportunidad de vivir como nos gustaría. Recuerda que vivir con miedo es vivir a medias.

¿Se puede vencer al miedo? Sin duda, las investigaciones en psicología, han demostrado que la seguridad personal y una sana autoestima, es el mejor modo de domarlo y restringirlo a su debido lugar, para ello se requiere valor y decisión. Las raíces del miedo se encuentran en un apego inseguro, en problemas de autoestima, en traumas pasados…múltiples razones, que en cada caso, han ido condicionando a la persona sin apenas darse cuenta.

Empecemos por un examen personal, mira dentro de ti mismo, sin miedo, y repasa cuáles son tus valores, tus prioridades. Podrían ser el amor, el respeto, la felicidad, el equilibrio o tal vez el dinero, el poder, el prestigio, la belleza… ¿estás dispuesto a revisar tus valores? Tal vez descubras que lo que haces dista mucho de lo que quieres. La felicidad depende en gran parte del equilibrio entre lo que deseas y lo que consigues, pongamos un ejemplo: si para ti es importante conocer mundo, descubrir otras culturas… pero tienes miedo a volar, indudablemente te privarás de conocer muchos lugares a los que es difícil acceder de otro modo, ¿no crees que deberías superar tu fobia a volar y empezar a disfrutar de lo que te gusta?.

Para vencer el miedo, hay que ser valiente, porque solo podemos vencer algo a lo que nos enfrentamos, la evitación hará que vayamos perdiendo seguridad, eficacia, aumentando la angustia y alimentando al propio miedo. Tenemos que mirarlo de frente, escucha tu lenguaje interior, responde a esos mensajes paralizantes con otros más adecuados, acostúmbrate a hacerlo, cuando tu voz interior te diga:” no puedes…”, respóndele con “lo voy a lograr” “puedo hacerlo” “quiero hacerlo”.

El deseo es el motor que hará que te muevas en la dirección elegida, que vayas hacía tus metas. Cuando deseamos algo fervientemente, luchamos por lograrlo, sin importar cuanto cueste, ni el tiempo que nos ocupe.

A veces necesitaremos ayuda, tal vez un buen amigo en quien confiamos pueda servirnos de espejo y devolvernos una imagen de nosotros mismos que aún no hemos descubierto, en algunas ocasiones se requiere ayuda profesional para vencer un trauma o miedo concreto que nos impide progresar. Lo mismo es cierto con la autoestima y la asertividad, en la medida que las tengas, ganarás en seguridad y confianza para enfrentarte a los retos que desees.


Si estás dispuesto a vivir, podrás luchar por tu vocación, por tu familia, encontrarás un amor que te llene, trabajarás para conseguir aquello con lo que soñaste … pero para ello tendrás que arriesgarte, abandonar el miedo, asomarte a la vida, sentir y disfrutar lo que la vida te ofrece, no te pares quien no arriesga, no pierde, pero tampoco gana.

“Algunas personas enfocan su vida de modo que viven con entremeses y guarniciones. El plato principal nunca lo conocen”. José Ortega y Gasset

jueves, 28 de noviembre de 2013

INTELIGENCIA EMOCIONAL, EMPATÍA – Mejorando las relaciones interpersonales

Esperaba la entrega de equipos importantes para un seminario, era el día prometido y a las 09.00 h. de la mañana recibí la llamada anunciando la entrega, debía desplazarme a otro lugar para permitir la entrada … tras una larga espera y muchas llamadas sin éxito, la entrega se realizó a las 15.00 h. de ese día. Sentimientos de frustración, rabia, impotencia y una gran pérdida de tiempo me acompañaron todo el día.

¿Te ha ocurrido alguna vez algo parecido? Seguro que sí, desde el amigo que reiteradamente llega tarde a las citas, al repartidor, el personal de reparaciones, el compañero de trabajo desconsiderado, el jefe exigente … la falta de puntualidad, el incumplimiento de los compromisos, la exigencia y la presión desmedida, se extiende en todos los sectores de la sociedad.
 
¿Qué mensaje recibimos ante estas situaciones? ¿Qué se esconde tras esta aptitud? El más importante es, el de una evidente falta de respeto y consideración hacía el otro, no siempre deliberada, pero no por ello sin efectos.

A mediados de los años 90, Daniel Goleman publicó un libro sobre la Inteligencia Emocional, poniendo de manifiesto un tipo de inteligencia distinta a la tradicional, (académica, lógica, racional). En esta inteligencia entraban en juego emociones, tanto propias como ajenas. Pronto todo el mundo empezó a hablar de ello, de qué significaba ser inteligente emocionalmente hablando, de cómo hacerlo y qué podía aportarnos.

Empezaremos definiendo lo que se entiende por Inteligencia Emocional, podemos decir que es La capacidad que tenemos los seres humanos para relacionarnos con nuestro entorno, controlando las emociones, comunicándonos de forma asertiva y proyectando una actitud optimista ante la vida. En definitiva, la capacidad de adaptarse al entorno social, cultural, laboral, económico y psicológico.

Los componentes principales de la Inteligencia Emocional según Goleman son:

Autoconocimiento (conciencia de uno mismo): conocimiento de nuestras propias emociones y cómo nos afectan, cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles. Se trata de conocer el modo en que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento.

Autocontrol (autorregulación): el autocontrol nos permite nos dejarnos llevar por los sentimientos del momento. En una crisis saber reconocer qué es pasajero y qué perdura.

Automotivación: dirigir las emociones hacia un objetivo, fijarnos en las metas en lugar de en los obstáculos. Se requiere cierta dosis de optimismo e iniciativa, para ser emprendedores y actuar de forma positiva ante los contratiempos.

Reconocimiento de las emociones ajenas (Empatía): saber interpretar las señales que emiten los demás, incluso de forma inconsciente. Ponernos en su lugar.

Relaciones interpersonales (habilidades sociales): una buena relación con los demás es vital en nuestras vidas y trabajos. Saber tratar, no solo a nuestros familiares y amigos, también a nuestros jefes, subordinados, incluso a los que consideramos enemigos.

Es preciso primero mirar hacia nosotros mismos, conocernos para poder luego controlarnos, según el momento necesitarás aplicar más de esto o aquello y controlar tus sentimientos para que sean adecuados a la situación. Además es necesario motivarse, tener iniciativa y mantener una actitud positiva pese a los contratiempos.

En mi opinión, la empatía es la más importante de todos los componentes de la inteligencia emocional, ¿qué es la empatía? La empatía no es simpatía, conozco gente muy simpática y muy poco empática. La empatía es la capacidad de una persona para conectar con otra y responder adecuadamente a sus necesidades, es compartir sentimientos, ponerse en el lugar del otro sin perder su identidad. Meterse en sus zapatos. La empatía es fundamental en la comunicación y lubrica las relaciones humanas, evitando roces.

La Inteligencia Emocional, puede desarrollarse, aunque algunas personas de manera natural tienen ciertas aptitudes que contribuyen a sus buenas relaciones con otros, todos podemos aprender, tenemos mucho que ganar en ello.

 
La próxima vez que tengas que hacer algo por otros, cumplir un compromiso … piensa en qué querrías tú si estuvieras en esa situación, en cómo te sentirías tú en su lugar y tras pensar en ello, decide qué hacer, pon la empatía a trabajar, te irá mejor a ti e influirás positivamente en otros.

Es cierto que la Inteligencia Emocional no es una varita mágica, que garantice más éxito, mayores beneficios y rendimiento más saludable. Las relaciones entre personas son complejas y nada por si solo puede arreglar los problemas. Pero lo que sí es verdad, es que si se ignora el ingrediente humano, nada funcionará tan bien como debería. 

 
“No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. Antoine de Saint Exupery (El Principito)

Psicología para el día a día