No cabe duda de que esta frase es una contradicción en si misma y nos hace pensar que cualquier cambio no está en nuestras manos, ya que no todo depende de nosotros, mas bien son nuestras circunstancias, externas y fuera de nuestro control las que nos condicionan.

Sin ánimo de entrar en discusiones filosóficas al respecto, tanto en lo que somos como en lo que hacemos y nos ocurre, influyen factores que a veces se escapan a nuestro control, sin embargo todavía hay mucho que podemos hacer para superar las situaciones que nos hacen infelices, ya sean limitaciones personales, problemas de relación, etc.

Me gustaría poder compartir con vosotros algunos artículos sobre temas que nos afectan a muchos y que para algunos representan un problema, en mayor o menor medida. En algunos casos un problema puede llegar a limitar la vida y a producir sufrimiento propio y de los que nos rodean.

Recuerda que:

La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, si no con pequeñas cosas que ocurren todos los días. Benjamin Franklin

jueves, 31 de mayo de 2012

JUBILACIÓN ¿QUÉ HACER?

Manuel lleva casi 40 años trabajando en una constructora, ha ido ascendiendo con el paso del tiempo, ahora tiene un puesto directivo, todos sus recuerdos están unidos a su empresa, su primer viaje al extranjero, cursos de formación, el nacimiento de su hijo, las vacaciones de verano, la última restructuración de personal... en apenas seis meses será un jubilado, está cansado, lleva tanto tiempo esperando este momento … pero ahora se siente incomodo, inseguro ¿qué hará? ¿cómo ocupará todo el tiempo que antes dedicaba al trabajo? y su estatus ¿se verá perjudicado?.

La población europea está envejeciendo, en el año 2000 el 25% de la población era mayor de 60 años. En España en 2010 había casi 5,5 millones de jubilados y esta cifra seguirá aumentando en las próximas décadas hasta el 60% en 2060.

¿Es lo mismo vejez y jubilación? hace algunos años se pensaba que ambas estaban muy relacionadas, afortunadamente hoy día el aumento de la esperanza de vida y la mejora de las condiciones de vida, en todos los sentidos, hace que se vea de forma diferente.

Para algunos, la jubilación resulta una caída brusca, un salto al vacío para el que no se han preparado. Entre los principales miedos a los que se enfrentan estarían, la pérdida del rol profesional, la disminución de ingresos, la pérdida del estatus social, un menor reconocimiento, menos oportunidades de contacto social.

Como en todos los cambios de actividad o situación, se requieren entre seis meses y un año de adaptación, no cabe duda de que sea un reto, un momento de riesgos pero también de oportunidades. La manera de afrontar la jubilación variará de unas personas a otras en función de muchos factores individuales, algunos serían:

El género y estado civil, los hombres suelen llevarlo peor, las mujeres están más acostumbradas a compaginar tareas, trabajo con quehaceres domésticos. Los casados suelen adaptarse mejor.

Aficiones/apoyo social, para aquellos que su vida era el trabajo, les resultará mucho más difícil llenar el tiempo disponible. Para quienes disponen de una red social, amigos, grupos, asociaciones, etc. Será más fácil la transición.

El tipo de trabajo/nivel cultural, los que han realizado un trabajo físico fuerte estarán cansados y deseando jubilarse, mientras que para los que han realizado trabajos intelectuales, la jubilación llega en un momento de plenitud y máxima experiencia y sabiduría. Asimismo a mayor nivel cultural se disponen de más recursos de afrontamiento.

Cómo ha sido la jubilación/ingresos, si ha sido forzosa, inesperada o elegida y ha llegado de manera natural. ¿Tendrá ingresos suficientes para mantener un nivel de vida similar?

Salud y personalidad. ¿Disfruta de buena salud? ¿Es introvertido o extrovertido?, la salud que tendrá a partir de ese momento estará relacionada con la que haya tenido antes, respecto a personalidad, también se mantendrá estable en esa etapa.

El tipo de relaciones familiares y sociales que tenga, algunos aparcaron a sus familias durante años, la relación se limitaba a pequeños encuentros a última hora del día sin apenas nada qué decir. Ahora tienen que construir su vida de nuevo, se van a ver frente a sus parejas con mucho tiempo por delante.

¿Qué hacer para disfrutar de la jubilación?


Primero prepararse, anticiparnos mentalmente a ese momento, incluso puede ir haciendo algunos cambios en sus rutinas, añadiendo nuevas actividades e intereses, pensar en qué actividades le gustaría hacer, qué lugares conocer, que querría aprender.

Durante décadas de nuestra vida, la necesidad de sustentarnos económicamente con el trabajo, nos ha obligado a respetar el tiempo y someternos a él, ha hecho que tengamos que mantener una rutina férrea, levantarnos temprano, realizar unas tareas dentro de unos tiempos marcados … todo programado, sin muchas posibilidades de cambio. La jubilación puede ser una oportunidad para elegir por uno mismo, marcando el ritmo propio, siendo libre para decidir qué quiere hacer, cómo quiere hacerlo y cuándo.

Es muy importante mantenerse activo, física y mentalmente hablando, realizar algo de ejercicio, algún deporte, según los gustos y salud de cada uno. Es recomendable participar en alguna actividad cultural y/o social, tanto los ayuntamientos como las asociaciones locales organizan actividades y cursos de todo tipo. Descubrir nuevos lugares o volver a visitar los ya conocidos, sin la presión del tiempo, mirando las cosas desde otro momento y situación. El tener más tiempo libre, también permite cultivar las relaciones sociales y/o recuperar antiguas amistades.

Hacer cosas por otros, en este momento la mayoría disponen de unos ingresos asegurados que les permiten vivir desahogadamente, además los hijos han crecido y tienen su propia vida, disponiendo de más tiempo y energías, si no sabe a qué dedicar su tiempo libre, ayude a los demás, puede poner a la disposición de otros los conocimientos que ha adquirido durante su vida laboral, muchos jubilados actúan como consejeros sénior para empresas o instituciones. También puede realizar algún tipo de voluntariado, es muy gratificante poder ayudar a otros, ver cómo aprenden y se benefician de su experiencia.

El ser humano es social y gregario por naturaleza, la soledad produce inseguridad, depresión y deteriora la salud, contar con una red de apoyo (familia, amigos, conocidos…) mejorará la calidad de vida en cualquier momento y en particular en la etapa de la jubilación, amortiguará el salto hacía ese nuevo horizonte.

Muchos de los grandes logros de la humanidad, obras de arte y piezas claves de la literatura, fueron realizados por hombres y mujeres que superaban la edad de jubilación. Wagner compuso Parsifal, su última opera con casi 70 años, Juan Ramón Jiménez consiguió el Premio Nobel de Literatura con 75 años, tal vez no consigas un Nobel, ni compongas una sinfonía celebre, pero seguro que habrá muchas cosas que podrás lograr, muchas cosas que podrás hacer que harán que disfrutes de una vida más feliz tú y los que te rodean, ahora podrás VIVIR en definitiva.

“Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe eso es todo” – Oscar Wilde

domingo, 22 de abril de 2012

MEMORIA II- ¿Cómo mejorarla? – Entrenamiento cerebral


“Mantener la lucidez es un ejercicio tan duro como mantener la línea”. Schlomo Breznitz

Actualmente se ha comprobado que con la edad disminuye la memoria y el aprendizaje. La pérdida de memoria es una queja muy frecuente en la población de la tercera edad. Hay numerosos estudios que dan resultados muy reveladores, en un estudio realizado sobre 14.000 personas de más de 55 años, el 74% expresaba quejas sobre su memoria.


Sin memoria, ninguna de las funciones cognitivas y ejecutivas de nuestro cerebro sería posible. La calidad de nuestras memorias cognitivas, ejecutivas y emocionales, determinarán nuestro éxito o fracaso en la vida, por lo que es vital conocer cómo mejorar nuestra memoria y lograr retener los conocimientos y experiencias de nuestra vida.


Hay buenas noticias al respecto, el entrenamiento en habilidades de memoria, individualmente o en grupo, proporciona una mejoría significativa, no solo en personas normales sino también en los que tienen alteraciones cerebrales por traumatismos, cirugía, Alzheimer, etc. Schlomo Bretznitz especialista en entrenamiento cerebral, indica que nuestro cerebro para mantenerse en forma necesita desafio, exigencia, cambio, movilidad. Hay algunas cosas que podemos hacer.


A título general:


1.- Duerme bien. Según una investigación de la Universidad de Harvard, el cerebro sigue aprendiendo cuando está dormido. El neurocientífico Matthew Walker comprobó que cuando dormimos la eficiencia de nuestra memoria puede mejorar hasta en un 20%, es durante el sueño cuando el cerebro-mente relaciona lo recientemente aprendido, con otros recuerdos y capacidades que ya teníamos. El sueño se divide en varios periodos, durante la fase II, no REM, las ondas cerebrales son de mayor amplitud y menor frecuencia, indicando que las neuronas se están descargando más despacio y de forma sincronizada. Dormir bien fortalecerá nuestra memoria y es la mejor forma que tiene el cerebro para registrar y guardar la nueva información.


2.- Evita el consumo excesivo de alcohol. Es común entre los adolescentes y jóvenes el consumo de grandes cantidades de alcohol durante el fin de semana, según un estudio del Grupo de Investigación en Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Santiago de Compostela, realizado en 136 individuos durante 5 años, se ha comprobado que la ingesta de grandes cantidades de alcohol durante el fin de semana, tiene efectos a nivel neuro-cognitivo a largo plazo y afecta al rendimiento académico. Afecta fundamentalmente al rendimiento de la memoria de trabajo y la memoria declarativa verbal.


3.- Controla el estrés. La memoria y la concentración son de las primeras cosas que se ven afectadas por el estrés. Las hormonas del estrés se liberan cuando una circunstancia nos activa emocionalmente, en función del tipo de emoción, ya sea positiva y negativa, las hormonas fortalecerán el recuerdo de esas experiencias.


4.- Buena alimentación. Los alimentos ricos en vitaminas del grupo B , fósforo, zinc y selenio son buenos tanto para el sistema nervioso central como para el buen funcionamiento cerebral.


5.- Ejercicio físico regular. Mejorará tu estado físico y te ayudará a liberar tensiones.


6.- Relajación y meditación. Dedica unos pocos minutos al día a relajarte y meditar en algo agradable, esfuérzate por encontrar cosas buenas que te hayan ocurrido durante el día.


7.- Cuéntate historias. Desarrolla el dialogo interior.


8.- Cuando aprendas algo nuevo o escuches algo interesante, compártelo con otros, volver a recordarlo cuando lo estás contando es un excelente ejercicio.


9.- Escribe a mano siempre que puedas. La actividad cerebral se estimula más al escribir a mano que al escribir con el teclado


En el día a día:


1.- Introduce pequeños cambios en tus hábitos y rutinas para estimular al cerebro aprendiendo otras secuencias.


2.- Cuando estés ojeando alguna revista, busca una foto que te llame la atención y piensa en 15 adjetivos o más que describan la imagen. Cuando estés leyendo un libro, selecciona una frase e intenta formar otra frase diferente, usando las mismas palabras, utiliza el mayor número posible de palabras. También si encuentras una palabra que gusta, piensa en 5 palabras que empiecen por la misma letra.


3.- Cuando vayas a un restaurante, intenta identificar los ingredientes que componen el plato que has elegido, concéntrate en los aromas y sabores más sutiles


4.- Cuando entres en un lugar muy concurrido, intenta calcular cuántas personas puede haber, cuántos están en un lado o en el otro. Fíjate en los detalles de la decoración e intenta luego recordarlos.


5.- Intenta realizar algún juego o actividad nueva, aprende algo que nunca hayas hecho antes.


6.- Realiza ejercicios como el sudoku, crucigramas, sopas de letras, juegos de estrategia con el ordenador.


7.- Intenta memorizar la lista de la compra, recordar contraseñas, números de teléfono, empieza con dos o tres, cuando los necesites usar, márcalos a mano, no uses la memoria electrónica.


8.- Según vas comprando, intenta sumar mentalmente los precios, es un reto contigo mismo, según lo vayas haciendo irás ajustando el resultado cada vez más.


9.- Visualiza situaciones ya vividas o en el futuro, añade todos los detalles que puedas, cómo olía el lugar, había mucha luz, qué ropa llevaban puesta los asistentes…


10.- Recuerda listas de cosas, nombres, fórmulas que hayas aprendido en el pasado o recientemente, por ejemplo, recuerda el nombre de capitales europeas, de actores conocidos, de pueblos costeros que hayas visitado, de deportistas famosos…


Hay mucho que puedes hacer para mejorar y desarrollar tu memoria, no esperes a tener problemas para hacerlo, no es fácil pero te aseguro que valdrá la pena. Cada persona es un ser único e irrepetible y recuerda somos nuestra memoria, conserva tus recuerdos.

viernes, 6 de abril de 2012

ORGANIZAR BIEN EL TIEMPO

El tiempo es oro, perder el tiempo, darle tiempo al tiempo, tener tiempo, el tiempo vuela, matar el tiempo…, el lenguaje cotidiano refleja que el tiempo se puede perder o ganar, aprovechar o dilapidar. La vida es tiempo, cada año dispones de 8.760 horas o de 525.600 minutos ¿Cómo lo usas? ¿Lo estás aprovechando?

El filosofo inglés Herbert Spencer decía que “tiempo es lo que los hombres siempre tratan de matar, pero que acaba por matarlos”, nuestro tiempo es finito, por lo que perder el tiempo supone consumir parte de nuestra vida. Las personas que logran resultados y consiguen objetivos, han hecho propio el lema “Carpen Diem” aprovecha el momento, gestionan bien su tiempo y organizan bien su vida.

Reflexiona, conoce tus tiempos, planifica, piensa en qué utilizas el tiempo, en qué cosas te hacen perderlo, establece prioridades.

Cada uno tiene un ritmo y necesidades diferentes
, repasa un día de tu vida, ¿Cuántas horas necesitas dormir? ¿Cuántas horas trabajas o estudias? ¿Qué actividades domésticas realizas? ¿Cuánto tiempo dedicas a los desplazamientos? Incluye también otras actividades periódicas que realizas: compras, gimnasio, tiempo de ocio. Anota el tiempo que dedicas a cada una de ellas, tal vez te sorprendas al descubrir que pasas muchas horas frente al televisor viendo programas insustanciales o que pierdes mucho tiempo con largas conversaciones telefónicas, puede que descubras que apenas dedicas tiempo a actividades que te gustaría realizar: hablar con tu pareja, jugar con tus hijos, leer un libro interesante, aprender algo nuevo.

El principio de Pareto del 80/20, aplicado generalmente a la política y economía, puede servirnos de reflexión sobre la forma en que usamos nuestro tiempo, según esta regla en la mayoría de los conjuntos, los elementos críticos son una minoría, es decir el 20% de los elementos pueden incidir en el 80% de los resultados, sobre el uso del tiempo ¿Sabemos qué actividades de las que realizamos son críticas y contribuyen a conseguir nuestros objetivos?

Hay una serie de enemigos, ladrones de tiempo que tenemos que evitar, algunos son externos, otros dependen de nosotros mismos, a continuación indico los más comunes, es vital conocerlos para poder eliminarlos:

Desorganización. Una mala organización personal hace que se pierda mucho tiempo pensando en qué vas a hacer, en qué orden, qué es más importante. Cada día, usa un pequeño rato a organizar tus tareas, establece cuales son más urgente y/o importantes, agrupa las que sean parecidas o estén dentro del mismo contexto.

Aplazar las decisiones. Toma las decisiones cuanto antes, no pospongas innecesariamente lo que tienes que hacer, las esperas e indefiniciones suelen crear angustia y confusión, restándonos eficacia.

No saber decir NO. Aceptar compromisos y peticiones que no te aportan nada y a los que no estás obligado, te harán perder tiempo.

Objetivos y plazos indefinidos. Es difícil organizarse sin tener claros los objetivos que quieres lograr. Las prioridades varían según el momento, conocer qué es importante en cada momento y distinguir lo importante de lo urgente. Establecer plazos, hay tareas que se pueden hacer en unos minutos, otras requieren días o meses, algunas hay que hacerlas dentro unas fechas concretas, cumple los plazos que has establecido.

Posponer tareas. Algunos dejan las tareas que no les gustan para más tarde, si esto sucede de manera habitual, terminarán teniendo un montón de cosas pendientes, les generará estrés y culpabilidad. Hazlas cuanto antes y te ahorrarás mucha angustia.

Incapacidad para delegar. Aprende a delegar, si no lo haces te cargarás de cosas que otros pueden hacer mejor y más rápidamente y en muchos casos con un menor coste.

Mala concentración. Separa las tareas, hazlas una tras otra, no intentes hacer varias cosas a la vez, la atención dividida hará que cometas errores y pierdas más tiempo al arreglarlos, céntrate en lo que estás haciendo en cada momento, cuando acabes esa tarea, podrás pasar a la siguiente.

Interrupciones. Una llamada de teléfono, alguien que se presenta de forma inesperada…, a veces no podemos evitar que esto suceda, pero no es solo el tiempo que ocupa en sí mismo, es además el tiempo que necesitamos luego para recuperar la concentración en lo que estábamos haciendo. Cuando estés haciendo algo que exija máxima concentración, desconecta el teléfono, si tienes visitas inesperadas, pide disculpas e intenta aplazarlas para otro momento más adecuado.

Reuniones de trabajo. Lo primero que hay que hacer es determinar si en realidad es necesaria la reunión, si así fuera, planifica de antemano los temas a tratar y establece el tiempo máximo de la misma, no hacerlo supondría una pérdida de tiempo tanto para ti como para los otros convocados.

Correos, sms, redes sociales. Establece momentos en el día para comprobarlos, tal vez 2 o 3 veces al día, evita entrar continuamente para ver si tienes alguno nuevo, salvo que se trate de una urgencia. Elimina los correos que no necesites, no puedes leer todo lo que recibes, nada te obliga a hacerlo, discrimina si vale la pena leerlo. Muchas personas pierden cada día 2 o 3 horas, incluso en horario de trabajo, leyendo correos intrascendentes.

Una vez identificados los enemigos del tiempo, intenta corregir donde sea necesario, pero no se trata de tener actitudes rígidas e inflexibles, nunca deberíamos anteponer las tareas a las personas, deberíamos contemplar las excepciones y estar al tanto de las oportunidades, no vivir agobiados por los dictados del tiempo.

Una gestión adecuada del tiempo te permitirá conseguir tus objetivos, hacer lo que deseas, aprovechar cada día de tu vida, la decisión es tuya, es tu tiempo y tú decides cómo lo utilizas.

“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”. Baltasar Gracián.

lunes, 19 de marzo de 2012

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL


Hay silencios que hablan por sí solos, palabras que no dicen nada, manos que gritan, caras de poker y ojos parlanchines.

Somos seres sociales y pasamos la mayor parte de nuestras vidas con otras personas, no nos queda más remedio que comunicarnos y aprender a hacerlo lo mejor posible. Aunque damos mucha importancia a la comunicación verbal, gran parte de la comunicación la realizamos a través de canales no verbales. Importa no solo lo que decimos, sino cómo lo decimos y desde dónde.

Charles Darwin en 1872 en su libro “La expresión y las emociones en el hombre y los animales” presentaba sus ideas y observaciones sobre el lenguaje corporal y su importancia. Estudios recientes, indican que el canal verbal expresa información, mientras el no verbal hace lo propio con las expresiones, estados y actitudes, y en algunas ocasiones, sustituye al canal verbal. Según estos estudios entre un 60% y un 80% de la comunicación no es verbal, la influencia de las palabras supone un 7%; el tono de voz, la cadencia y la frecuencia el 38% y la gestualidad el 55%.

Dentro de la comunicación no verbal estarían: los gestos, movimientos del cuerpo, el tono de la voz, la cadencia, incluso la ropa que nos ponemos y nuestro olor corporal. La comunicación no verbal, servirá para apoyar nuestras palabras y reforzarlas, o contradecir lo que decimos. Todos hemos experimentado situaciones en las que lo que nos decían con palabras, no correspondía con lo que la cara, la postura o los ojos de nuestro interlocutor decían.

Hay algunas capacidades como sonreír, succionar, elevar las cejas, fruncir el ceño… que están presentes en todo el mundo, incluso niños ciegos y sordos, de manera innata, manifiestan esos gestos. Otros gestos están influidos por la cultura en la que nos desenvolvemos.

A continuación vamos a ver una serie de ideas que son aplicables a muchos de los entornos y circunstancias en las que nos movemos:

Respetar el espacio personal

Cada individuo tiene su propio territorio, ese espacio personal será mayor cuanto menos conozcamos a la persona. Con los que no conocemos, la “zona pública” es alrededor de 3/6 m; la” zona social” de entre 1,2/3,6 m; la “zona personal” estaría entre 46 cm/1,2 m; y es la “zona íntima”, a la que invitamos a muy pocos, la más pequeña de 15/46 cm. Cuando alguien se acerca más de lo que adecuado e invade una zona que no le corresponde, produce malestar y rechazo en la otra persona.

Posturas a cuidar

Si durante una conversación te cruzas de brazos o piernas, suele significar una actitud defensiva, transmitiendo el mensaje de que te importa muy poco lo que te están diciendo. Si las mantenemos ligeramente abiertas mostraremos una actitud negociadora y cordial. Morderse las uñas, chasquear los dedos o dar golpecitos con ellos en la mesa, sería muestra de nerviosismo e inseguridad.

La inclinación de cuerpo también demostrará nuestro interés por el interlocutor, tendemos a acercarnos cuando nos interesa lo que nos dicen y a retirarnos cuando no estamos cómodos, incluso deslizándonos en el asiento.

Hay una serie de gestos que pueden indicar que lo que estás diciendo es falso, por ejemplo: taparte la boca con la mano, tocarte la nariz, rascarte el cuello, frotarte los ojos, pueden transmitir que no estás siendo honesto, evita esos gestos, si acaso tócate la barbilla para demostrar interés y reflexión.

Hablando con las manos

En general las palmas de las manos abiertas hacia arriba indican sinceridad, por el contrario si están hacia abajo significa dominancia y a veces poca honestidad. Si cruzamos las manos por detrás de la espalda, denotamos un alto grado de seguridad en nosotros mismos. Cuando saludamos, el apretón de manos vertical indica igualdad, si nuestra mano está encima muestra dominio y si está debajo sumisión. Si damos la mano con fuerza significa seguridad, lo contrario transmite desgana y falta de interés.

Contacto ocular adecuado


Las personas sinceras suelen mirar a los ojos de su interlocutor cuando hablan, en general inspiran más confianza que los que rehúyen la mirada, pero habría que evitar un contacto visual prolongado e intenso porque podría transmitir agresividad o interés sexual. Cuando abrimos mucho los ojos denotamos sorpresa, admiración, los ojos más cerrados denotan desaprobación o desconfianza.

Sonreír

Siempre que haya ocasión para ello, sonríe. Resulta muy importante si es la primera vez que te encuentras con alguien, ”el cerebro humano prefiere los rostros felices” según Goleman (inteligencia emocional). Debería ser una sonrisa sincera, es muy fácil detectar una sonrisa falsa, en cuyo caso produciríamos una mala impresión.

Asentir

Cuando te están hablando y asientes con la cabeza, el interlocutor va a recibir el feedback de que estás entendiendo lo que dice y que estás de acuerdo, es un gesto muy adecuado, pero evita abusar del gesto.

Para que los gestos tengan significado, deberían considerarse dentro del contexto adecuado en que se producen, un gesto aislado o fuera de contexto, podría tener otro significado totalmente diferente, por ejemplo si vemos a alguien cruzado de brazos cuando está en la calle y es invierno, lo más probable es que tenga frio.

La comunicación eficaz es aquella en la que el receptor entiende e interpreta correctamente lo que ha dicho el emisor, para lograrlo deberíamos conseguir que tanto nuestras palabras como nuestros gestos estén en armonía, recuerda tus gestos te delatan

"Las palabras están llenas de falsedad o de arte, la mirada es el lenguaje del corazón" Willian Shakeaspeare



domingo, 5 de febrero de 2012

¿QUÉ ES EL ESTRÉS? ¿PODEMOS CONTROLARLO?


Alejandro es un alto ejecutivo de una empresa multinacional, cada día se levanta a las 06,30 h. de la mañana, después de una ducha rápida y un café con leche se dirige en su coche a su oficina en el centro de la ciudad, esa mañana tiene una reunión importante con un grupo inversor, terminará a las 13.00 h. su vuelo para Berlín sale a las 16.00 h. a la llegada al hotel tiene que repasar la conferencia que impartirá al día siguiente en el Congreso de Novedades y … Este individuo parece el ejemplo típico de personaje estresado, listo para caer en las garras de todo lo que estrés significa, pero antes deberíamos saber ¿qué es el estrés? ¿A quienes afecta? y lo más importante de todo ¿debemos eliminarlo? o ¿cómo podemos controlarlo?

Respecto a la primera pregunta, aunque solemos pensar que el estrés es malo “es necesario porque sin él no estaríamos vivos”, el estrés surgió hace miles de año, como un mecanismo para sobrevivir en situaciones extremas, en el pasado el hombre se enfrentaba a amenazas diferentes a las nuestras, ahora nuestro entorno es bastante distinto y las amenazas son otras, no obstante el estrés continua siendo una respuesta de nuestro organismo a una situación que el cerebro interpreta como amenazante. Pudiera ser un atasco de tráfico o una reunión con tu jefe, el cerebro reacciona igual que si te estuviera persiguiendo un león hambriento.

La neurocientífica canadiense Sonia Lupien, fundadora del Centre for Studies on Human Stress en el Douglas Hospital de Montreal, Canadá, menciona que para que el estrés se produzca se tienen que dar alguna o varias de las siguientes circunstancias:

Novedad, lo que nos pasa es nuevo.

Impredecibilidad, no lo esperábamos.

Falta de control de la situación.

Amenaza para nuestra personalidad, alguien cuestiona algo respecto a nuestra valía, capacidad, etc.

Cuantas más de estas circunstancias se den en una situación, mayores serán las posibilidades de desarrollar estrés.

Teniendo en cuenta los factores anteriores, a todos nos afecta el estrés, tanto jóvenes, como ancianos, trabajadores, estudiantes y amas de casa. Las situaciones nuevas y cambiantes, para muchas de las cuales carecemos de recursos para controlarlas, nos someten a estrés a todos.

Sin embargo no todos reaccionamos de la misma forma ante las mismas situaciones, en estudios de laboratorio se ha encontrado que los hombres son tres veces más reactivos ante las amenazas que implican estrés que las mujeres. Parece ser que es nuestra forma de interpretar y pensar sobre lo que nos ocurre, lo que determinará cómo experimentaremos el estrés y si seremos capaces de controlarlo, si esa será una experiencia negativa o por el contrario será positiva y nos hará crecer como personas.

Antes decíamos que el estrés es necesario porque permite que podamos enfrentarnos a las situaciones amenazantes, dota a nuestro organismo de los recursos físicos y mentales para pode huir y/o reaccionar. El problema se produce cuando el estrés se cronifica e intensifica en el tiempo, entonces nuestra salud física y mental se ve afectada, y nuestro desempeño laboral, académico y social se resienten.

La Organización Mundial de la Salud predice que para el año 2020 la depresión relacionada con el estrés crónico será la segunda causa de invalidez en el mundo.

Los síntomas de estrés son de tipo emocional: ansiedad, irritabilidad, miedo, confusión, cambios del estado de ánimo; a nivel cognitivo: dificultad para concentrarse y tomar decisiones, excesiva autocritica, preocupación por el futuro, olvidos frecuentes, miedo al fracaso; de conducta: llantos, reacciones impulsivas, trato brusco a los demás, aumento en el consumo de tabaco, alcohol, fármacos, comer de forma compulsiva, falta de apetito; a nivel físico: contracturas, problemas de cuello o espalda, palpitaciones, temblores, manos frías o sudorosas, problemas digestivos, gripes, infecciones, dolor de cabeza.

¿Qué hacer ante el estrés?


No siempre podemos evitar las situaciones generadoras de estrés, además no deberíamos hacerlo porque muchas de las nuevas situaciones que se nos presentan, serán desafíos que nos hacen mejorar en distintas áreas de nuestra vida. Lo que si debemos es controlar/evitar el estrés crónico. Se ha comprobado que el apoyo social es la mejor protección contra el estrés, el contar con una red social cercana, tener buenas relaciones familiares y amistosas ayudan a superar las situaciones de estrés. Hay además muchas estrategias que ayudan a controlarlo:

Aprender a relajarse: dedicar unos minutos al día para realizar actividades que te permitan renovarte física y mentalmente, descanso, algún deporte, actividades de ocio, técnicas de relación.

Comer y dormir bien: el sueño es reparador, dedica el tiempo necesario al descanso. Una alimentación equilibrada también ayuda, evita el consumo excesivo de alcohol, bebidas excitantes, tabaco y fármacos.

Hacer ejercicio físico: según tu edad y circunstancias, practica algún deporte o camina regularmente, ayuda a liberar tensiones y propicia la liberación de endorfinas que provocan sensaciones placenteras.

Ser asertivo: establece límites, aprende a decir “no”, expresa tus sentimientos, tus derechos, tus necesidades sin amenazar a otros.

Organizar bien el tiempo: estructura tus actividades, establece las prioridades, elimina lo superfluo.

Separar el trabajo de la vida personal: hay un tiempo para cada cosa, no te lleves trabajo a casa, aprende a desconectar.

Anticíparte y prepárarte: hay situaciones estresantes, por ejemplo una entrevista de trabajo, ante las que nos podemos preparar, imaginar la situación, practicar las respuestas a las posibles preguntas, etc. si hacemos esto nuestra sensación de control será mayor y evitaremos un exceso de estrés.

Intentar tener expectativas realistas: esperar demasiado de nosotros mismos o de los demás, exigir perfección y ser inflexibles puede generarnos frustración.

Aprender a comunicarse: compartir emociones, pensamientos, metas … con nuestra pareja, hijos, padres, amigos … nos ayudará a sentirnos mejor. Hablar de nuestros problemas con personas de confianza alivia muchas de las tensiones internas.

Desarrollar una actitud positiva: es fundamental para la vida, intenta ver lo bueno de cada situación, recompénsate cuando te enfrentes a un reto y lo superes.

Puede que en algunas ocasiones, a pesar de todo tu esfuerzo, la situación te supere y necesites ayuda extra, además del apoyo social que recibas de tu entorno cercado, recuerda que hay profesionales de la salud, psiquiatras y psicólogos que mediante el uso de distintas técnicas de intervención cognitiva, te podrán ayudar a reconocer y superar esa situación. Pide ayuda, conocer qué hacer y ponerlo en práctica te ahorrará mucho sufrimiento innecesario ahora y te ayudará en el futuro a enfrentarte a nuevas situaciones en mejores condiciones.

Volviendo al principio me gustaría dejaros una frase de Eduardo Punset:

“Al cerebro le da absolutamente igual que la amenaza provenga de un mamut lanudo gigantesco o de un atasco de tráfico, porque el estrés es el mismo. Y lo que se pone en marcha, la respuesta del estrés, es idéntica. Al cerebro le da igual. Y lo que no nos puede dar igual es no enterarnos de por qué estamos estresados.”

viernes, 6 de enero de 2012

FILIAS Y PARAFILIAS

¿Qué pensarías si te dijeran que tienes eufilia o que padeces de acrofilia o aclufilia?, tal vez te asustarías como si de una rara enfermedad se tratase, pero en realidad son nombres de distintas filias, a las buenas noticias, a las personas altas/alturas y a refugiarse en la oscuridad, respectivamente.

¿Qué es un filia? en el lenguaje cotidiano, se utiliza la palabra filia como sinónimo de afición, por ejemplo la filatelia (afición a coleccionar sellos), la cinefilia (al cine), la taurofilia (a las corridas de toros), también en el caso de algunos deportes como halterofilia (levantamiento de pesas) o la preferencia y simpatía que produce algún grupo étnico o país en particular, de ahí la francofilia, anglofilia, germanofilia, etc.

La palabra viene del griego y significa “amar-amistad”, por tanto serían lo contrario de las fobias, mientras que las fobias denotan miedo a algo o alguien, las filias representan una atracción apasionada, un gusto exagerado, frente a distintas situaciones o personas. En la mayoría de los casos no producen ningún problema importante.

Algunas de estas atracciones resultan raras o insólitas como:
  • Odofilia: por los viajes.
  • Albutofilia: los baños, jacuzzi, las duchas calientes y en general por el contacto con el agua.
  • Altocalcifilia: los zapatos de tacón alto como fetiche.
  • Astrafilia: por los truenos y relámpagos.
  • Belonefilia: por las agujas, por pincharse.
  • Otofilia: por las orejas .
  • Dendrofilia: atracción a frotarse contra los árboles.
  • Levofilia: atracción por los objetos que se encuentran a la izquierda del cuerpo.
  • Metalfilia: el metal y los objetos metálicos.
En el extremo de las filias, estarían las parafilias, eufemismo que designa lo que durante años se denominó peyorativamente “desviaciones sexuales”, su significado original del griego es “al margen del amor”, se caracterizan por impulsos sexuales intensos y frecuentes, fantasías o patrones del comportamiento sexual, en los que la fuente principal de placer no reside en la relación sexual como tal, sino en alguna otra actividad, objeto o situación poco habitual.

En las parafílias se mezclan áreas diferentes: la psicología de la sexualidad humana, la moral, la protección a la intimidad del individuo, la ley, el derecho a elegir, etc., aunque algunas de ellas podrían considerarse pintorescas e inocuas, otras podrían causar problemas cuando se dirigen a un objeto potencialmente peligroso o dañino para cualquiera de las personas envueltas en esa conducta, yendo de lo normal a lo patológico. En ocasiones se habla de perversión, si las conductas son depravadas o corruptas, como la pedofilia y el exhibicionismo, que son además perseguidas por la ley.

En cuanto a la prevalencia, es difícil determinar, porque en la mayoría de los casos, son conductas que se realizan en la intimidad, sin embargo el gran mercado pornográfico hace pensar en que la prevalencia puede ser elevada, en los últimos años en España se ha producido un ascenso de los delitos conocidos contra la libertad sexual.

Resulta imposible elaborar una lista exhaustiva de las parafilias, las convenciones sociales de cada época y lugar concreto han determinado qué es considerado parafilía en ese momento, ciertas prácticas sexuales, como la masturbación o el sexo oral, fueran consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, actualmente no se consideran parafilias, siempre que el sujeto no se limite únicamente a ellas.

Entre las más frecuentes estarían:

La pedofilia: trastorno sexual que consiste en la atracción física hacía niños del mismo o distinto sexo. Junto con la violación, es posiblemente el delito sexual que produce más reacciones negativas de la sociedad en general. Es un trastorno que suele empezar en la adolescencia, por lo general tiene un curso crónico.

El sadismo: perversión sexual en el que se recibe placer cometiendo actos de crueldad contra otra persona. Las fantasías sádicas pueden darse ya en la infancia aunque generalmente aparecen en la edad adulta. Se trata de un trastorno crónico.

El masoquismo: perversión sexual del que encuentra placer en verse maltratado o humillado. Como el sadismo, ciertas fantasías pueden empezar desde la infancia, pero las actividades masoquistas suelen comenzar de adultos. De curso crónico.

El exhibicionismo: perversión consistente en mostrar en público los órganos genitales para obtener placer sexual. El exhibicionista habitualmente es tímido y poco asertivo con las mujeres, suele empezar antes de los 18 años. Es de las parafilias más frecuentes. Se considera una ofensa contra la moral pública.

Voyeurismo o escoptofilia: observación de personas en situaciones eróticas con el fin de obtener placer sexual. Su comienzo suele darse antes de los 15 años. De curso crónico.

Zoofilia o bestialismo: comportamiento de las personas consistente en tener contactos sexuales con animales. Más frecuente en zonas rurales.

Fetichismo: desviación sexual consistente en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él, como objeto de la excitación y el deseo. Empieza en la adolescencia, una vez se establece tiende a cronificarse. Casi todos los fetichistas son hombres.

Necrofilia: perversión sexual de quien trata de obtener placer erótico con cadáveres.

Se han propuesto distintos modelos explicativos para las diferentes parafilias, alguno de estos modelos, considera la parafilia una forma de adicción. Hay algunos factores que pueden contribuir al desarrollo de algunas parafilias, como: dificultades relacionales (para establecer contactos con personas del sexo opuesto), dificultades en la comunicación (para expresar sentimientos de autoafirmación a través de medios más adaptativos), dificultades sexuales, sexualización de situaciones originalmente no sexuales a través de procesos de condicionamiento.

Conviene distinguir entre parafilias y las fantasías y comportamientos sexuales normales, solo serían parafilias si provocan malestar o alteraciones clínicamente significativas.

El tratamiento debería incluir un detallado análisis del historial psicosexologico del sujeto y una evaluación psicofisiologica, ello ayudará a determinar qué estrategias pueden resultar más eficaces para tratar el problema. El tratamiento podría incluir fármacos para reducir el interés sexual y métodos cognitivos-conductuales para conseguir y reforzar formas más adaptativas de obtención de gratificaciones. Antaño se utilizaban técnicas aversivas reduccionistas e incluso métodos quirúrgicos como la castración y la psicocirugía, especialmente en casos en que las parafilias habían llevado a los sujetos a la violación, actualmente son cuestionables.

No olvidemos que tener una vida sexual saludable contribuye al bienestar físico, mental y espiritual de las personas. En este aspecto tan importante de la vida, el equilibrio entre nuestros deseos y los del otro, así como el respeto hacia el prójimo, nos permitirá ser más felices y evitará mucho sufrimiento emocional.

Psicología para el día a día